06 ago 2020

Ir a contenido

Universo Lou Reed

El director Andrés Lima lleva al Romea el poético y devastador mundo de 'Berlin' en un montaje con Pablo Derqui y Nathalie Poza

MARTA CERVERA / BARCELONA

Lou Reed (1942-2013) lanzó Berlin en 1973. El disco conceptual en el que desgranaba la relación entre Caroline y Jim fue un fracaso comercial que, sin embargo, ha adquirido la categoría de obra de arte. A partir del martes, ese disco que mostraba el lado salvaje de la vida a través de una trágica historia de amor cobrará nueva vida en el Teatre Romea, convertido en un montaje teatral bajo la dirección de Andrés Lima. El director de la compañía Animalario se inspira en el universo underground del disco ambientado en un Berlín imaginado (el rockero no había visitado la ciudad cuando lo creó) para orquestar un colaje en el que la música dialoga con el teatro y las videoproyecciones.

Desde Berlín. Tributo a Lou Reed se estrenará el día 9 y permanecerá en el Romea hasta el 19 de octubre. Después realizará una pequeña gira antes de recalar en Madrid. «Es un espectáculo hecho desde el corazón, como el rock del propio Lou Reed», destacó ayer Lima. Define su nueva creación como «un poema visual, un poema de amor que no rehúye la mirada del lado oscuro de la vida». Y añade: «Si alguien ha vivido una historia de amor intensa se verá reflejado en esta obra».

Su trabajo ha consistido en mostrar las historias que contiene el disco de otra forma. Ahora solo espera que el público conecte con ellas. «Es un reto empezar con algo de estas características», reconoció ayer Borja Sitjà ante su primera temporada al frente del Teatre Romea.

ACTORES Y MÚSICOS / Los actores Nathalie Poza, que en la obra canta diversas piezas al piano, y Pablo Derqui, que desenfunda la guitarra en algunos momentos, encarnan a Caroline y Jim. Juntos tocarán el cielo y descenderán al infierno. Vivirán momentos magníficos pero también terribles en un mundo donde se mezclan drogas, diversión, prostitución, violencia y depresión. «La historia es muy bestia. Si solo escuchas las canciones del disco, son muy bonitas, pero si traduces las letras, ves que son de una tralla tremenda», destaca Derqui, que compara el crudo lirismo de Reed con el de poetas malditos como Rimbaud y Baudelaire.

«Aquí no vale pensar. Has de lanzarte al abismo como en un buen concierto», señala Nathalie Poza. Para ella, interpretar a Caroline es un sueño hecho realidad. Nunca hasta ahora había podido unir su pasión por la música y el teatro en escena. «Yo descubrí Berlin a los 11 años, cuando mi hermano mayor lo puso. Y me enganchó. La forma de cantar Lou Reed es pura interpretación y me gusta con voz de mujer», comenta Poza, que también se ha inspirado en Patti Smith, a la que también admira. «Espero que esta no sea la última vez que hago música en escena. Creo que se podrían hacer muchas más cosas con la música de Lou Reed, con otros discos».

ESCRITO A SEIS MANOS / El texto de la obra ha sido escrito a seis manos por el mexicano Juan Villoro, el madrileño Juan Cavestany y el catalán Pau Miró. «El director nos ha dado mucha libertad. Él tenía la estructura del texto diseñada y nos pidió que escribiéramos escenas imaginando determinadas situaciones o a partir de canciones del disco», dice Miró, que nunca antes se había sumergido de lleno en el universo de Berlin. «Es un disco que cautiva porque es precioso y a la vez oscuro y tierno; triste y lúcido».

La música de Reed ha sido adaptada para esta creación por Jaume Manresa, de Antònia Font, responsable también de algunas piezas originales. El espectáculo abre con las notas de Berlin, primera canción del disco, y acaba con la última, Sad song. También se incluyen versiones de Perfect day, Vanishing act Heroine. «Ha sido un reto intentar hallar un sonido que casara con el de Lou Reed, hecho con coraje pero desde la sencillez», reconoce Jaume Manresa.

Las videoproyecciones, que se utilizan a menudo para desdoblar a los actores en escena, jugar con sus sombras o reflejar los ambientes en los que se mueven, son obra de Miquel Àngel Raió. «Este es un viaje interior que sale de las vísceras. Las imágenes ayudan a meternos dentro del espectador», destaca Lima. Las filmaciones se proyectan en las paredes de la habitación de Caroline y Jim, presidida por una gran cama y un tocadiscos portátil. Su universo.