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71ª edición del festival de venecia

La odisea de ser mujer

Frances McDormand pone de largo la miniserie de HBO 'Olive Kitteridge'

Nando Salvà

Dado que en los últimos años la ficción televisiva ha adquirido los valores de producción y la calidad artística que tradicionalmente se asociaban solo al cine, es lógico que las teleseries se vayan haciendo un hueco en los festivales. Ese razonamiento explica que la gran protagonista de la jornada ayer en la Mostra fuera Olive Kitteridge, miniserie de la HBO basada en la novela de Elizabeth Strout -premio Pulitzer en el 2008- que Lisa Cholodenko ha dirigido para Frances McDormand.

La frase previa no está mal redactada: solemos decir que son los actores quienes trabajan para los directores, pero en este caso es a la inversa. McDormand adquirió en su día los derechos del libro y ha ejercido de productora ejecutiva del proyecto. «Cuando mi hijo cumplió 13 años me di cuenta de que faltaban solo cinco para que se marchara de casa, y que entonces yo no iba a parar de llorar a menos que estuviera muy ocupada», recordó ayer la actriz. El resultado de esa decisión es una obra llena de humor y de melancolía, para la que el formato de miniserie parece más adecuado que el de largometraje de hora y media.

«Que dure cuatro horas me parece bien, pero si durara seis sería mejor, y si durara 10 aún mejor. Podríamos haber hecho una película que durara dos años. Las mujeres somos muy complejas», bromeó McDormand, e inmediatamente puntualizó. «Considerarla solo una historia de mujeres sería despreciarla. Es un gran tapiz humano». Y añadió: «Los hombres de 50 años son el público ideal para esta película, porque así pueden sentir que sus madres reciben su merecido por todo lo que les hicieron pasar cuando eran niños».

El núcleo de la película es el problemático matrimonio, lleno de frustraciones, decepciones y sacrificios, que la profesora de matemáticas del título compone con Henry (Richard Jenkins), un farmacéutico. Si él es todo afecto y optimismo, ella es una mujer escéptica y sarcástica para quien el ser humano y el mundo en general no ofrecen motivos de alegría. El personaje no es fácilmente querible, pero McDormand logra un retrato lleno de matices que lo humaniza sin necesidad de limarle las aristas. Probablemente sea uno de los mejores trabajos de su carrera, por la que también ayer recibió un Premio al Talento Visionario. «Mis personajes en películas como Sangre fácil y Arde Mississipi han sido como una preparación para Olive del mismo modo que, en el teatro, cuando eres una actriz joven interpretas papeles secundarios en obras de Ibsen y Chejov y con el tiempo te ofrecen los papeles principales».

PRODUCTORA Y AMA DE CASA / Por último, la actriz explicó por qué en ningún momento barajó la idea de dirigir Olive Kitteridge ella misma. «Un director en la familia es suficiente». McDormand está casada desde hace 32 años con el mayor de los hermanos Coen, Joel. «Yo no sería buena. Pero soy una gran productora, en buena medida porque soy una gran ama de casa: soy muy buena decorando la casa, organizo unas cenas estupendas, y planchar se me da de muerte. Y el trabajo de un productor no es muy distinto del de una ama de casa».

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