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UN "LIBRO-JUEGO" QUE PROPONE 82 GAMBERRADAS

Un troll en las librerías

'El libro troll' lleva seis semanas seguidas como el título más vendido en las librerías españolas

El autor, El Rubius, un madrileño de 24 años, tiene 7,6 millones de suscriptores en su canal

ERNEST ALÓS / Barcelona

Si ve este verano a un adolescente en plena edad del pavo que se pasea por la calle con un plátano al que ha pintado una cara de pirado, que ensaya un baile sexi en la barra del autobús o que grita ping cada vez que un ascensor se detiene, o bien si le pide que le dibuje un pene en un libro de color amarillo, lo primero de todo, mire desde dónde le están grabando con un móvil. No pasa nada, son gamberradas post-infantiles de las de toda la vida, pero también parte de un inmenso juego que empieza y acaba en Youtube. Y también una manifestación de un fenómeno editorial. Todas estas pruebas y más forman parte de los 82 retos que el youtuber Rubén Doblas, alias El Rubius, propone en El libro trol (Temas de Hoy). El más vendido en España desde el mismo día en que salió a la venta, hace ocho semanas.

Estas son las cifras del fenómeno: 40.300 ejemplares vendidos según Nielsen en las primeras seis semanas, durante las cuales no ha dejado de ser el número uno de las listas. Aunque llegó a las librerías en mayo ya solo hay 12 libros más que, con muchísimo más tiempo de vida, le superen en ventas: de mayor a menor, Yo fui a EGB, las últimas novelas de Isabel Allende, Julia Navarro y Almudena Grandes, el best-seller juvenil de John Green Bajo la misma estrellaLa verdad sobre el caso Harry Quebert de Joel Dicker, La ladrona de libros de Marcus Zusak, las tres entregas de las Sombras de Grey y los también juveniles Divergente y El diario de Greg.

Que el libro más vendido desde el mes de mayo sea uno que no se lee, sino, en definición de su editora, Ana Lafuente, «un libro-juego», quizá sea un ejemplo de la enorme crisis de la lectura (o, más bien, de la compra de libros literarios). O un puro espejismo estadístico del paupérrimo estado del sector editorial: probablemente siempre haya habido fenómenos de estas dimensiones, pero en otros tiempos no habrían destacado. Sí ahora, cuando únicamente un libro (y es el álbum nostálgico Yo fui a EGB) ha vendido más de 100.00 ejemplares en las librerías (el 70% del mercado) auditadas por Nielsen en el 2014. Su editora Ana Lafuente ve las cosas de una forma muy distinta: «En un libro», explica, «puede tener cabida un ensayo y también un juego. Si conseguimos que un niño o joven que cree que un libro es un rollo de repente vea que es una posibilidad de juego, habremos conseguido algo. Este éxito significa que debemos estar atentos a lo que hay en el mundo, y en Youtube hay gente muy creativa haciendo cosas».

¿QUIÉN ES EL RUBIUS? / El protagonista de este fenómeno es un joven madrileño de 24 años, hijo de español y noruega, que tras una escolarización accidentada supo convertir su afición por los videojuegos en su modus vivendi: sus vídeos, en los que comenta los videojuegos que prueba (y cuelga dos o tres a la semana) llegan a tener ocho millones de visitas en el canal de Youtube de elrubiusOMG (con 7,6 millones de suscriptores, la mayoría de entre 13 y 22 años), lo que le permite vivir de la publicidad que inserta, un dato que tiene fascinados a gran parte de sus seguidores, tan jugones como él. De los videojuegos pasó a filmar pequeñas historias absurdas (como aquella en que compra un Furby pero el peluche, poseído, acaba persiguiéndole) y gamberradas (presentarse en una pizzería y pedir solo bordes de masa de pizza, cinco en concreto). De allí salió la idea del libro, explica Lafuente: «Él planteó una idea divertida, simpática, creativa y que mantiene la idea de interacción». El libro anima a cumplir los retos, y colgarlos en Youtube, emulando al autor. Busque en Youtube, o en Twitter con la etiqueta #retotroll. Si tiene hijos quizá se lleve un susto. Aunque hasta ahora están teniendo más éxito los retos más inocentes (gana el plátano por goleada) a los más arriesgados (pedir preservativos en una farmacia solo con gestos).

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