18 sep 2020

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Gente corriente

David Pradas: "El latido del corazón dijo que el silencio no existe"

CARME ESCALES

El retumbante y latoso ruido que cada ciertos segundos emiten las máquinas de una fábrica metalúrgica inspiró las primeras composiciones melódicas de David Pradas (www.davidpradas.com) . Tenía 15 años y en sus horas de ayuda en la empresa familiar, en Castellserà (Urgell), su mente se evadía en un viaje musical conducido por aquellos impactos sonoros que su creatividad transformaba en tiempos musicales. Del mismo modo que mostraría el director Lars von Trier en su película Bailando en la oscuridad. «Sigo el ritmo que hacen las máquinas y empiezo a soñar», decía su protagonista, Selma, a la que Björk encarnó.

-Así, ¿la música borra el ruido de la vida?

-Según mi concepción de la música, sí. Para mí, cualquier sonido con intención de escucharlo como música deja de ser ruido. El ruido, por definición, es tan solo un sonido no deseado. Por lo tanto, que el vecino toque el piano en el momento en que queremos hacer la siesta podría considerarse ruido. Depende de la predisposición de quien escucha, un sonido será música o será ruido.

-Y el silencio, ¿puede ser musical?

-El silencio total no existe. A mí me gusta mucho explicar el experimento del compositor y teórico musical de Los Ángeles pionero de la música electroacústica, John Cage. Obsesionado por la búsqueda del silencio, pidió en la Universidad de Columbia que lo encerrasen en una habitación estanca, totalmente aislada del ruido. Pretendía experimentar el silencio. Pero una vez allí dentro, aislado de todo, el latido de su corazón le dijo que el silencio no existe. El silencio es solo una aproximación a él. Y a partir de aquel experimento, Cage creó la obra 4 minutos, 33 segundos. Repartió a los músicos de una orquesta partituras llenas de un solo compás, el de espera. Todas las partituras indicaban silencio. Los músicos estaban desorientados, pero el público aún más. El silencio de 4' 33'' hizo emerger el ambiente sonoro de la sala, increpaciones y movimiento de los asistentes, y todo aquello que sonó fue lo que John Cage concibió como su obra 4' 33''. 

-Sus obras también recogen lo que solemos considerar ruidos. ¿Cuál es el sonido más peculiar que ha grabado?

-¡Son muchos! Al principio, sobre todo, estaba obsesionado, iba a todas partes con el micrófono en la mano y la grabadora. Luego se me fue pasando, además, porque hoy en día puedes encontrar cualquier sonido grabado en librerías internacionales on line. Pero uno de los que yo grabé fue el del grifo de los urinarios de hombres en los lavabos de un restaurante. Me gusta capturar sonidos que, aunque forman parte de nuestra cotidianidad, muchas veces los oímos pero no los escuchamos, no somos conscientes de ellos. Son esos los que prefiero, los que cuestan más identificar.

-Con todos ellos, sobre una base de piano, hace canciones personalizadas, como si fueran trajes a medida. ¿Para quién?

-Compongo piezas musicales para desfiles o espectáculos, como las que hice para la 080 Barcelona Fashion y para el Festival Mercè Arts al Carrer de Barcelona. Hago música para máquinas de juego de casinos de toda España y preparo temas inéditos como regalo para recién nacidos o para cualquier persona. Quien la quiere regalar me contacta y me describe aquello que más define al amigo homenajeado, y en ello me inspiro para dedicarle una canción, que puede ser con letra o sin ella.

 

-Los insectos han inspirado su último trabajo, un espectáculo. ¿En qué consiste?

-Insectum es una suite para ballet que evoca sonido y textura de nueve insectos combinando tangible e intangible a partir de la deconstrucción de sonidos reales. La danza de dos bailarinas en escena y proyecciones ayudan a identificarlos. Se estrenará en la Vinya dels Artistes de La Pobla de Cérvoles el 13 de septiembre. El 25 de octubre se presentará en Lleida y el 7 de noviembre en Sabadell.