24 oct 2020

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Lo negro y lo fantástico

Aunque el realismo mande en la novela negra, las mezclas de misterio, fantasía y horror son tan antiguas como el propio género

E. A. / Barcelona

En los orígenes de la novela policiaca están el misterio, la fantasía, lo gótico. Solo hace falta echar la vista atrás ante un padre fundador como Edgar Allan Poe, el autor de 'Los crímenes de la calle Morgue' y padre de Auguste Dupin. La lógica deductiva de la novela policial británica y el realismo duro de la novela negra norteamericana hicieron que lo fantástico, el horror sobrenatural, quedasen cada vez más al margen. Pero en épocas de hibridación de géneros, ya no son pocos los autores que introducen elementos fantásticos en sus novelas negras, y viceversa. Al margen de algunos casos en que lo misterioso es una sombra que no se acaba de definir, o quizá un macguffin (Dolores Redondo, Johan Theorin, Tana French).

Las visiones tienen un peso crucial pero no omnipresente, en la serie del comisario Ricciardi, el policía que ve a las víctimas de muertes violentas y escucha sus últimos pensamientos, del napolitano Maurizio de Giovanni. Y los viajes en el tiempo a través de una casa encantada (un clásico entre los clásicos) de un asesino en serie misógino convierten en una novela inclasificable 'Las luminosas', de la sudafricana Lauren Beukes. La confluencia entre el 'hard boiled' y la novela de misterio quedó clara en la primera de las novelas de John Connolly protagonizadas por el detective Charlie Bird, 'Todo lo que muere', ganadora del premio Bram Stocker. de la Horror Writers Association.

Pero los elementos sobrenaturales han ido ganado peso en su serie: los fantasmas de su mujer e hija asesinadas, ángeles caídos... Las claves empezaron a quedar claras en 'Los amantes', pero prometen desencadenarse en 'La ira de los ángeles', de inminente publicación en España.

En cambio, la integración de la figura de un investigador, y de una trama detectivesca, en un mundo fantástico, apenas llegan a teñir de negro una novela de ciencia ficción o fantasía. Desde el '¿Sueñan los androides en ovejas eléctricas?' de Philip K. Dick al 'Osama' de Lavie Thidar.

En los últimos tiempos, sin embargo, proliferan una clase especial de detectives negro-fantásticos: los que tienen licencia para moverse entre universos paralelos, o lugares donde realidades sobrenaturales conviven con la realidad sin apenas rozarse. Y no son pocos. El desternillante Billy Dollar, el ángel chandleriano de Tad Williams en pleno pulso con las hordas infernales en California, Harry Dresden, el mago detective de Jim Butcher en una Chicago que ignora que está plagada de hadas y vampiros o el Tyador Borlú del escritor fantástico-trostkista China Miéville, que debe solucionar, en 'La ciudad y la ciudad', un caso en dos ciudades gemelas que conviven en un mismo espacio. Como lo negro y lo fantástico.