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OTRA FACETA DEL NARRADOR HISPANOARGENTINO

Diccionario gamberro

Andrés Neuman publica 'Barbarismos', un glosario tocado por la irreverencia y el ingenio con el que se despacha con la actualidad política al tiempo que traza una esquinada autobiografía

El escritor hispanoargentino Andrés Neuman, el martes, en la librería La Central de Mallorca de Barcelona.

El escritor hispanoargentino Andrés Neuman, el martes, en la librería La Central de Mallorca de Barcelona.

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ELENA HEVIA
BARCELONA

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Narrador, poeta, microcuentista, y aforista, lo único que le falta a Andrés Neuman, escritor español hijo del exilio argentino, para completar el poliedro es convertirse en  lexicógrafo. Lo ha conseguido con Barbarismos (Páginas de espuma), no porque le hayan ofrecido un sillón en la Real Academia, sino porque ha escrito un libro muy especial. A través de 1.000 voces, Neuman vuelve encontrarse con esas palabras quizá gastadas o fosilizadas para darles un buen meneo «un poco gamberro» gracias a unas definiciones no exentas de ironía. A saber: Dios «Ser tan empeñado en demostrar su existencia que apenas encuentra tiempo en demostrar su presencia». O Bandera: «Trapo de bajo coste y alto precio».

«Me gustaba la idea de tomar un término de la lingüística académica y maltratarlo un poco, incurrir en un barbarismo. Pasarlo bárbaramente bien con las palabras», explica Neuman.

De lo que no era muy consciente cuando empezó a reunir este diccionario, creado a imagen de El diccionario del diablo de Ambrose Bierce o el de los lugares comunes de Flaubert, era de cómo el actual debate político se iba a colar subrepticiamente en las definiciones. De ahí que haya palabras como crisis («Periodo trágicamente fértil»), democracia («Derecho de todos a elegir el bien de unos pocos»), bienestar («Estado de... : Intercambio de una pila de votos por un castillo de naipes»).

Pero también se puede apreciar, y eso es ya más difícil de detectar, una secreta autobiografía. No hay más que apreciar la autoironía en la voz Argentino: «Ciudadano convencido de que sus conocimientos son fatalmente superiores a los del prójimo». De frontera: «Ilusión óptica, más impuestos». O -no hay que olvidar que Neuman, que empezó a publicar con apenas 21 años, siempre le ha perseguido la etiqueta de niño prodigio- de viejo («Joven tomado por sorpresa»). También afila su ironía contra Facebook: Sistema inmejorable de espionaje en el que los vigilados colaboran activamente con sus vigilantes o Twitter: Conjunto de pies descalzos, gatos soñolientos, y platos sin ingerir, expuestos en orden cronológico», aunque confiese tener cuenta: «Twitter me encanta cuando se utiliza literariamente».

Periodismo

Una de las cosas que más molestan al escritor es ese maltrato que políticos y medios de comunicación propinan diariamente a los vocablos: «Siempre hay un interés en quien utiliza las palabras». Pero también cree que concurren otros factores: «No es lo mismo el caso de un periodista empleando toda su cultura, su rigor y su entusiasmo para preparar durante un mes un admirable reportaje que ese mismo periodista con la misma capacidad al que le dan dos horas para escribir la enésima pieza en el mismo periódico donde acaban de echar a varios de sus compañeros y de rebajarle el sueldo. En esas condiciones también sufre el lenguaje».