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ANIVERSARIO DE UN SUPERHÉROE

Batman 75 años de oscuridad

La reivindicación de Bill Finger, cocreador del héroe de Gotham, nuevos títulos y una muestra celebran la efeméride

Anna Abella

«Batman, una figura misteriosa e intrépida que lucha por la justicia y arresta al malhechor en su batalla solitaria contra las fuerzas malvadas de la sociedad...». Con esas palabras, junto a su hoy ya icónica silueta negra recortada sobre una luna amarilla, se presentaba al público el Caballero Oscuro en la cabecera de su primera historieta, El caso de los magnates de la química, publicada en el número 27 de Detective Comics, de mayo de 1939, firmada en solitario por Bob Kane. Hace ahora 75 años. Un aniversario que se celebra, por una parte, con una exposición en el Salón del Cómic, que empieza mañana; y por otra, con la reedición de El caballero del dragón, ambientado en Barcelona, y con novedades de DC Comics publicadas por ECC, como Especial Detective Comics 27. 75 años de Batman, que incluye aquella historia original y el tributo de autores como Jim Lee o Greg Capullo, y la antología Batman: Black and White 4.Pero es momento también de reivindicar al brillante guionista y cocreador en la sombra del héroe de Gotham, Bill Finger (1914-1974), a los 100 años de su nacimiento y los 40 de su muerte. Lo hace David Hernando en el libro Batman. Serenata nocturna (Timun Mas). Finger, cuyo papel es para muchos desconocido, murió pobre y sin ver su nombre en los créditos. «Fue el alma y el corazón del personaje desde el primer número», explica Hernando, que ha tenido acceso a documentos privados y ha entrevistado a su nieta Athena y a editores y autores de su entorno.

Finger, perfeccionista, metódico y detallista, tímido, siempre pasando desapercibido y sin hacerse valer, era lo opuesto al egocéntrico Bob Kane (1915-1998), quien siempre dijo ser el «único creador» de Batman y cuyo nombre es el único que aparece en todo producto del héroe (cómic, películas, series de TV, merchandising...) gracias al contrato que firmó con la editorial DC Comics, a espaldas de Finger, y del que aún se benefician sus herederos.

«Kane ideó a Batman un año después de que Jerry Siegel y Joe Shuster crearan Superman porque envidiaba su éxito y el dinero que cobraban por él. Y Batman fue la mejor antítesis del Hombre de Acero. Uno es luminoso, el otro oscuro y dramático. Un extraterrestre con superpoderes frente a un humano, que puede sangrar y morir, y precisamente eso es lo que lo hace inmortal», opina Hernando, autor también de Superman. La creación de un superhéroe y director editorial de Planeta DeAgostini.

El libro relata cómo Kane conoció a Finger en 1938, cuando este vendía zapatos para ayudar a su familia, castigada por el crack del 29, y le propuso una primera colaboración, Rusty y sus amigos, que también firmó él solo. Finger, autodidacta, solo quería escribir. De niño, en los meses que pasó en cama por una escarlatina que le dejó secuelas en el corazón (su tercer infarto fue letal), nació un lector apasionado que devoraba «todo lo que caía en sus manos». Y siempre apuntó ideas para sus guiones en libros de notas, que no dudó jamás en compartir con otros autores.

Para su primigenio Batman, Kane, apodado «el gran copiador», calcó la pose de Flash Gordon en una tira de 1937 y lo vistió de rojo con calzón negro, antifaz y alas rígidas atadas como el artilugio volador de Da Vinci, pensando en un hombre pájaro -Birdman-. Al dárselo a Finger, este lo moldeó y del boceto de Kane nada quedó: lo pintó de gris oscuro y lo hizo murciélago porque eso le ayudaba a «contar historias de misterio e intriga». No quería un Superman sino un detective y justiciero, e inspirándose en Sherlock Holmes, El Zorro de Douglas Fairbanks y La Sombra, le puso capucha, capa y el hoy famoso logo del murciélago en el pecho. Había nacido una «criatura de la noche, oscura y temible».

Y Finger también le dio una vida: era millonario, para permitirse sus artilugios; era un humano, dañado tras ver de niño cómo asesinan a sus padres, que a pesar de sus «sentimientos de pérdida, venganza, injusticia, rabia e impotencia» hace el bien, y le buscó nombre en sus libros: Bruce Wayne, mezcla de Robert Bruce, un rico noble escocés del siglo XIV, y Anthony Wayne, general de la guerra de independencia. Del nombre de una joyería en las Páginas amarillas surgió Gotham, y de un National Geographic sobre gatos, Catwoman.

Y Finger creó a Robin, en 1940, gracias al joven dibujante Jerry Robinson, a quien Kane subcontrató, y con quien el guionista enseguida hizo migas y se convirtió en su mentor cultural, como Batman lo era de Robin. El nombre del Chico Maravilla, en cambio, lo sugirió Robinson, influenciado por Robin Hood, y fue también él quien, evocando los juegos de cartas con su familia, ideó al villano Joker, el payaso, contrapunto colorido y alegre al oscuro y trágico héroe, y al que Finger daría forma.

Fue guionista de Batman durante 25 años y creó a Green Lantern, pero tardó mucho en darse cuenta de que Kane «le había usado para llenarse los bolsillos», hasta que fue un secreto a voces quién había tras el Caballero Oscuro además de Kane, porque hasta DC Comics creía que este trabajaba solo y le asignaba otros dibujantes para que le ayudaran.

Al final, editores como Carmine Infantino y Julius Schwartz, aunque no podían escribir su nombre en los créditos al estar atados por contrato a Kane, reconocieron públicamente su papel. No fue hasta los 90 en que se le homenajeó con sendos premios Kirby y Eisner póstumos y en el 2005, cuando la Comic-Con de San Diego instauró el Premio Bill Finger a la Excelencia en Guiones.