29 oct 2020

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'EL GRIEGO DE TOLEDO', UNA DE LAS GRANDES CITAS CULTURALES DEL AÑO

El Greco vuelve a Toledo

En el 400º aniversario de su muerte, la mayor muestra del pintor reúne por primera vez más de un centenar de obras La exposición mantiene seis sedes en la ciudad durante tres meses

JUAN FERNÁNDEZ / Toledo

La ciudad castellana rinde tributo al genio con una muestra con más de un centenar de obras del pintor. / ISMAEL HERRERO / EFE / VÍDEO: ATLAS

Es poco probable que El Greco llegara a imaginar que, algún día, tanta obra suya podría volver a reunirse en Toledo como la que desde hoy compone la exposición que recuerda el cuarto centenario de su muerte. Despreciado por Felipe II y ninguneado por la curia de la capital imperial, el artista murió agotado por los pleitos, ahogado por las deudas y apenas valorado por los mecenas y modestos centros religiosos toledanos que sí supieron apreciar su valía y no dejaron de hacerle encargos hasta el día de su muerte, ocurrida en 1614.

Poco que ver aquello con el presente. Su nombre, unido al de la ciudad que le vio pintar durante sus últimos 37 años de vida, da título a una de las principales citas culturales del año: la exposición 'El Griego de Toledo: pintor de lo visible y lo invisible', que hasta el 14 de junio permitirá apreciar en la capital manchega el talento adelantado a su tiempo del genial cretense.

Revaloración

Se trata de la mayor concentración de obra del Greco de la historia: un total de 111 cuadros, retablos y esculturas, 60 de los cuales regresan ahora a Toledo por primera vez desde hace siglos. En 1913, el tercer centenario de su muerte permitió llamar la atención sobre su pintura, hasta entonces poco reconocida. Pero ni en ese momento se tenían localizados todos los cuadros hoy catalogados -alrededor de 300-, ni la admiración que hoy  levantan sus óleos es semejante.

Es precisamente el respeto que genera su figura en todo el mundo lo que, según Gregorio Marañón, presidente de la fundación Greco 2014, ha hecho posible la reunión de todas estas obras. Museos, galerías y coleccionistas privados de 11 países diferentes han ofrecido 34 de las creaciones que forman parte de la muestra. "Todos los préstamos han sido  gratuitos. Algunas negociaciones han durado tres años, pero todo el mundo ha entendido que esta exposición era especial, y de carácter público", señala Marañón en relación a instituciones como el Metropolitan de Nueva York, el Louvre de París o la National Gallery de Londres, por citar algunos de los centros que han aportado obra del Greco. Desde Catalunya han llegado seis óleos: el 'San Pedro y San Pablo' del MNAC, el 'San Pedro en lágrimas y la Santa María Magdalena' que aporta el Cau Ferrat de Sitges, y tres obras más pertenecientes a colecciones privadas. La exposición ha costado dos millones de euros, costeados en un 85% por capital privado.

La visita a la muestra no es una visita cualquiera. Con cuadros repartidos por seis centros diferentes, todos ubicados en el casco antiguo de la ciudad, Toledo invita a recorrer sus calles en estos días como quien se sumerge en el 'universo Greco'. Hay lugares tocados por la huella del cretense que ya antes podían admirarse, como la iglesia de Santo Tomé, que alberga el famoso 'Entierro del Conde Orgaz', o el convento de Santo Domingo el Antiguo, que dio cobijo a los restos del pintor durante cuatro años tras su muerte (de los que hoy se desconoce su ubicación).

Escenarios

Pero otros 'escenarios Greco' se pueden admirar ahora por primera vez, como la capilla de San José, de propiedad privada y abierta al público solo durante los tres meses que durará la exhibición. La 'zona cero' de la muestra, que será

inaugurada hoy por la reina Sofía, es el Museo de Santa Cruz, que alberga la mayoría de los cuadros llegados de fuera de Toledo, incluidas varias tablas anteriores al traslado del pintor a España, así como las 20.000 palabras de puño y letra del artista que han podido ser rescatadas. Varias de ellas lucen a modo de grafiti en las paredes del museo.

Según Fernando Marías, comisario de la exposición, si el Greco viviera hoy sería cineasta. "Como los buenos directores, él fue capaz de enseñar lo visible y lo invisible. Fue un pintor moderno que se mostró a sí mismo a través de sus obras", señala el experto. Llegó a Toledo hace 437 años como lugar de paso para colarse entre la corte y la curia y, al final, el desdén monárquico y eclesiástico acabó señalándole el lugar que acabaría albergando su casa y su taller, y que ahora le honra.