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Ideas

Tras la serie, el guionista

Manuel de Luna

Los próximos 22 y 23 de marzo, el sindicato de guionistas españoles ALMA ha organizado una master class -en Madrid, claro- con el guionista, director y productor estadounidense Greg Daniels, personaje con un currículo de los que quitan el hipo: ha trabajado en series como Los Simpson Seinfeld, en Saturday night live... , y fue el encargado de adaptar para el mercado de EEUU la mítica serie británica The office, además de ser uno de los creadores de la -políticamente incorrecta- serie de animación El rey de la colina. Y para el próximo mes de mayo, ALMA ya tiene prevista otra clase magistral con Maria y André Jacquemetton, guionistas y coproductores ejecutivos de la serie de culto Mad men. Ahí es nada.

Es fantástico que estos grandes profesionales se dignen a cruzar el charco para enseñar a los guionistas españoles cómo hacer una serie de éxito. Pero tampoco caigamos en el papanatismo de Bienvenido, mister Marshall: ante lo que se está emitiendo -y exportando- de la actual ficción española, diría que a estas alturas de la película deberían ser los todopoderosos gremios de guionistas estadounidenses (la WGAE y la WGAW) los que deberían plantearse invitar a guionistas españoles para que les expliquen cómo, en las precarias condiciones en las que suelen trabajar la mayoría, son capaces de reunir a una media de más de 30 millones de telespectadores semanales con sus historias (Velvet, La que se avecina, El Príncipe, Aída, Cuéntame..., Amar es para siempre, La Riera, El secreto de Puente Viejo...). Y no solo eso, sino que estas mismas historias subyugan en mercados que nada tienen que ver con la cultura mediterránea. Y en la punta de la ola, Polseres vermelles, capaz de emocionar al mismísimo Steven Spielberg. Igual esto último es leyenda. (Pero si lo fuera, seguro que es idea de un guionista español).

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