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Un encuentro entre rock'n'roll y poesía

Loquillo: "Ningún poeta puede excluir el rock'n'roll"

Carlos Zanón: "La poesía no la buscas en los libros"

ERNEST ALÓS / Barcelona

Encuentro entre Loquillo y el escritor Carlos Zanón, para hablar de literatura y rock. / RICARD FADRIQUE

Esta noche, Carlos Zanón subirá al escenario de la sala Apolo con su libro de poemas 'Rock'n'roll' (editorial 66 rpm.) bajo el brazo y con la novela 'Yo fui Johnny Thunders' (RBA) bien reciente. Hablará de sus poemas con su amigo Loquillo y ambos, bromea el músico, serán los teloneros de la banda de doo woop Velvet Candles. Los asistentes podrán comprar conjuntamente entrada y libro... Un nuevo formato en el que se cruzan literatura y rock. Un diálogo que ayer adelantaron en una conversación en la redacción de este diario.

-¿De dónde viene su relación?

-Loquillo: Nos conocimos cuando Carlos me llamó y me preguntó si quería hacer el prólogo de un libro sobre Willy DeVille. Nuestro amor empezó allí. Con un prólogo de Willy DeVille, que es algo muy romántico.

-Carlos Zanón: Hemos colaborado en todo lo que hemos podido. Sus discos me han influido.

-L. Y tiene un poema dedicado a cuando actuamos en la plaza del Rei, en un ciclo de poesía.

-C. Z. Soltando lastre. Luego está la letra de El hijo de nadie.

 

-L. Y dos letras para mi nuevo disco.

-C. Z. Una se titulará Sangre polaca. Es una reivindicación de la normalidad, de no pertenecer a ningún sitio y de encontrarte un poco aislado.

-L. Será una gran canción.

-Uno ha musicado poetas. El otro ha compuesto letras. Que junten poesía y rock'n'roll parece natural.

-L. Ahora mismo ningún poeta puede excluir el rock'n'roll como cultura. He publicado tres discos dedicados a la poesía contemporánea: eran poetas que desconocían el rock como cultura. Muchos de los grandes poetas de la historia posiblemente se hubiesen dedicado al rock'n'roll. Actualmente es distinto. Cualquier poeta que esté en la calle, que escriba sobre la realidad, está absolutamente condicionado por la cultura rock. Hoy en día a los poetas los encuentras en las bandas, de Robe de Extremoduro a Nacho Vegas. No hay ya un muro entre el rock'n'roll y la poesía.

-C. Z. El rock'n'roll personifica la idea romántica de la poesía. Rimbaud, Byron, Shelley... Y los modelos del rock'n'roll son muy atractivos para los escritores. Y ahora estamos en un proceso: rescatar la poesía de la figura del cantautor, y dar un poco de vitalidad.

-L. Si alguien quiere ir a los orígenes de esto tiene que ir a los poetas románticos. Pero si quieres ir más atrás, ¡Lope de Vega fue el primer rockero!

 

-Y en cuanto a cómo difundirla...

 

-L. Hay muchas fórmulas, hay muchas páginas en la red dedicadas a la poesía y a jóvenes poetas. Es como

la música, habrá gente que compre un disco pero todos utilizamos plataformas en la red, que no cuestan casi nada y te dan acceso a toda la música del mundo. Ahora se lee mucha más poesía que hace 15 años.

-C. Z. El poeta lo que quiere es que le lean. Escribir es un acto de comunicación, si no existe el otro no tiene sentido. También la novela también tiene que jugar en la misma liga que la televisión, la música y el cine, y no puedes quedarte en unos formatos que ya no funcionan. No puedes hacer capítulos de 30 páginas. En un mundo muy visual ya no puedes perder mucho tiempo en descripciones. Y no pasa nada. Yo creo que el hecho poético lo encuentras en el cine, en anuncios de televisión, en las canciones, y raramente la gente lo busca en libros de poesía. Están los recitales, y ves a mucha gente joven. Van bien, porque mantiene viva la poesía. Pero generalmente, los poetas cuando recitamos somos malos. Recitar no deja de ser un oficio. Me gusta más cuando alguien interpreta la poesía de otro. Con la letra de Hijo de nadie, cuando en un concierto ves cantar a la gente la letra que tú has escrito, es un subidón...

-L. La poesía es el ecologismo en la literatura. Es la parte más pura, la más outlaw. Es lógico que atraiga a la gente más joven, porque es transgresora.

-C. Z. Y la gente que se dedica al rap... Es poesía.

-L. Quien no entienda que el rap es poesía es que no vive en este mundo.

-C. L. Es la pura palabra, palabra y ritmo.

-¿Tiene que aprender el escritor a subirse al escenario para sobrevivir, como en Tinta Sonora?

-L. Pero es que eso está muy bien. El poeta también tiene que ser una estrella. Me ponen enfermo los artistas que se esconden y no dan la cara. Ellos están en su lugar, en el escenario de la vida. Lo bueno de este ciclo es que todo forma parte de lo mismo. Poesía, rock'n'roll, escenario... es nuestra cultura. Mañana va a tocar un grupo que hace doo woop. Música vocal. Que cuentan historias callejeras. Un poeta y una estrella del rock. Esto es el presente, es no ser un aburrebragas. ¿Qué diferencia hay entre una letra de Lou Reed hablando de la wild side y un poema de Jaime Gil de Biedma hablando de la Rambla de los 60? Ninguna. Estamos hablando de los personajes más sombríos de Barcelona y de Nueva York. Ese sentimiento tan arraigado en una generación en Catalunya de que todo lo americano es malo, lo siento, pero no se enteran de nada.

-C. Z. El escritor no deja de ser parte de la industria del entretenimiento. Cuando escribes una novela intentas que la persona que la lee no se aburra y, si puedes, le das tu opinión. Bajar a la arena va bien. Tener un contacto más directo con la gente.

-Hablarán de su nuevo poemario, Rock'n'roll.

-L. ¡Venimos a hablar de su libro! Vamos a intentar que sea lo más divertido posible porque es espectáculo, la gente paga una entrada.

-C. Z. El libro fue pensado expresamente para la editorial 66 rpm. Elegí poemas que tenían vinculación con el rock'n'roll. Son poemas que intentan tener un corazón de rock'n'roll. No solo referencias a determinados artistas. El rock'n'roll tiene una determinada belleza que solo pueden tener determinadas personas en determinados ambientes. En un barrio, en una clase social en los que a la única belleza a la que puedes acceder es la que te dan unas canciones, unos libros. Va de eso, de esa clase de belleza.

-L. La realidad que tú te creas.

-C. Z. Tienes un entorno así y te creas un mundo en tu habitación. Esa es la grandeza del rock'n'roll. Molaba si no eras guapo, si no eras rico, si no eras feliz, si no tenías novia.

-En uno de los muchos poemas sobre novias de la juventud, dices que para sentimiento «siempre había canciones».

-C. Z. Cuando te dejaba una chica ibas a una canción, cuando estabas contento ibas a otra canción, cuando querías imaginar un mundo siempre tenías una canción.  En el fondo las personas nos explicamos a nosotros mismos como historias, como una canción.

-En otro poema, 1979, habla de hombres que caen y aplastan en su caída familia e hijos.  Amores, y crisis.

-C. Z. Tienes 47 años, tienes hijos, no sabes si llegarás a jubilarte, miras el seguro de vida y piensas que es casi lo mejor que puedes hacer por ellos. Nosotros aún recordamos esa precariedad, luego nos olvidamos y ahora eres el protagonista de aquello que habías visto.

-L. Es lo que tú dices, llegas tarde a la fiesta, con el paso cambiado y encima no te has enterado que esto era un juego y que había que apostar para ganar. Allí se ha quedado mucha gente, y tu personaje de Yo fui Johnny Thunders es eso.

Temas: Loquillo Música