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RECITAL EN BARNASANTS

Òscar Briz, el caminante

El cantautor valenciano reflexiona sobre el paso del tiempo y el crecimiento personal en su emotivo nuevo disco, 'Youth',

que presenta esta noche en el auditorio Barradas, de L'Hospitalet

JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA

Tras la evocación interiorista de L'estiu (2010), un disco que cosechó la mejor respuesta crítica de su carrera, Òscar Briz regresa con Youth, una obra en la que, de nuevo, una temática común domina el cancionero. El tránsito vital desde la adolescencia hasta la edad adulta, a través de diversos puntos de vista y fundiendo recuerdos y conclusiones, recorre esta nueva entrega, que Briz mostrará hoy, en formato de trío, en Barnasants (21.00 horas, auditorio Barradas, L'Hospitalet).

El cantautor de Alcúdia niega que se trate de un disco conceptual porque su composición no partió de un principio prefijado. «En lugar de tener una idea y desarrollarla, he empleado la escritura espontánea», revela. Pero una vez concluido el material advirtió puntos en común en torno una idea de la juventud. «El hilo conductor es la mirada hacia atrás. El hecho de ser joven en cuerpo y alma. La energía. Cuando las cosas funcionan sentimos que somos más jóvenes que nuestro cuerpo», señala el cantante y guitarrista, de 48 años.

Entre dos mundos

Canciones como El rastre dels meus herois (con citas a Sid Vicious y Nancy Spungen, a Patti Smith y David Bowie) y las dos construidas con poemas de Vicent Andrés Estellés le siguen retratando como un cantautor con un pie en la tradición del pop y el rock. «No me considero integrado en los códigos de la canción de autor porque me gustan las buenas letras pero también la manera de equilibrarlas con la simpleza del rock, como hacía Lou Reed en sus inicios», argumenta. En El caminant defiende el crecimiento personal como una finalidad intrínseca de la condición de creador. «A veces hemos admirado obras de artistas y, luego, al conocerlos, como personas han dejado bastante que desear. Una mentalidad egocéntrica es necesaria para avanzar, pero a medida que te haces mayor tiendes a dejarla atrás», considera.

El disco se cierra con una canción que rompe la línea argumental, València tensa, donde denuncia actitudes de rechazo lingüístico en esa ciudad. «He acabado hablando de un tema que no pensaba tocar: cómo en Valencia se trata a los que venimos de comarcas hablando en catalán. Hace 30 años hubo la batalla de la lengua, los catalanistas la perdieron y no creo que se pueda arreglar a corto plazo», lamenta.

Puede sorprender viniendo de un cantautor no caracterizado por hacer bandera de causas colectivas. Briz carga contra las políticas culturales y comunicativas en el País Valenciano («aunque hace años que sé que mi vida no puede venir determinada por quien manda o no») y a la vez se muestra crítico con sus colegas más explícitos, como Pau Alabajos o Andreu Valor. «Hay cantautores que han aprendido unos discursos que saben que generan unas respuestas. Van a un público no amante de la música, sino de una causa. Una izquierda nacionalista humanitaria y solidaria. Si les va bien, adelante, pero es un parroquialismo, un retorno al sermón de la iglesia», opina, si bien admite que la escena valenciana y en valenciano se ha regenerado y reactivado e incluye propuestas de cierto riesgo artístico. «Ya no tenemos ni una radio en nuestra lengua, y cuando no hay nada que perder, haces lo que te da la gana». 

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