08 ago 2020

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La resaca de los premios del cine español

David Trueba: "Entre España y Catalunya hay incomunicación"

OLGA PEREDA / Madrid

El director y guionista David Trueba, ayer en Barcelona, tras arrasar en los premios Goya.

El director y guionista David Trueba, ayer en Barcelona, tras arrasar en los premios Goya. / ELISENDA PONS

Está tan agotado como feliz. Además de seis premios Goya (entre ellos, guion, dirección y película), el director de ese luminoso canto al optimismo que es Vivir es fácil con los ojos cerrados tiene ahora mucho sueño. La noche del domingo durmió, si acaso, unos 20 minutos. David Trueba (Madrid, 1969) aprovechó el AVE a Barcelona que tomó ayer por la mañana para dormitar un poco. Imposible. Su teléfono era un hervidero.

-En uno de sus discursos de agradecimiento recomendó a los académicos visitar más Catalunya.

-Sí, lo dije cuando me dieron el premio a la mejor dirección. Le seré sincero, no calculo bien lo que digo cuando salgo a recoger un premio. Más que nada porque no estoy acostumbrado a ganarlos. Pero en ese momento me acordé de Tatiana Sisquella. Entiendo que no es muy conocida en Madrid, pero al mencionarla hilé asuntos y recomendé a la gente venir más a Catalunya, sí.

-Pero, ¿por qué?

-Hay mucha incomunicación entre España y Catalunya, y creo que tenemos que ejercer de embajadores para que la gente se quede con lo mejor de un sitio y de otro. Hay algunos locutores de determinadas radios y articulistas de determinada prensa que si uno les oye da la sensación de que la mayoría de españoles hablan mal de Catalunya, la desprecian y dicen que aquí solo se habla en catalán. Y eso no es así. Los sentimientos no nos deben nublar la razón. Toda la reivindicación que hay ahora mismo en Catalunya es algo íntimo y personal. Todo esto que está pasando merece un planteamiento sereno, una reflexión calmada para que, al final, se tomen las decisiones que la gente quiera.

-En la gala hubo muchos dardos contra el ausente ministro de Cultura, José Ignacio Wert.

-Molestó su ausencia. Y en los días previos, la prensa ha escarbado en esa herida (risas). Las preguntas eran más sobre Wert que sobre las propias películas. Desde que supe que no iba a venir pensé que era fundamental que no fuéramos tan torpes de convertirle en protagonista de la gala. Eso era lo que él quería, pero esa noche sirve para celebrar el cine.

-Muchos colectivos en crisis aprovecharon la presencia de las cámaras para protestar por su precaria situación laboral.

-Querían un minuto de radio o de televisión. Celebraban y jaleaban a todos los actores que se pararon a hablar con ellos. ¿Usted cree que lo hacemos para progresar en nuestra profesión? ¿Se me ha perdido algo con la gente de los desahucios o la Coca-Cola? Lo haces porque crees que es una obligación moral. Y que alguien considere que es un ataque a sus políticas es un error. Ellos lo transforman en algo peor. Todos los países tienen una dimensión artística progresista, protestona e implicada socialmente. Y no pasa nada. No se quema a nadie en la hoguera. Hay que superarlo.

-En España hay una tradición de maltratar al creador.

-Es un país donde el poder económico siempre ha estado en manos de la contrainteligencia. Todos los países civilizados tienen una burguesía culta que construye teatros, óperas y museos. En España, para conseguir que un museo sobreviva tiene que intervenir el Estado porque la sociedad civil, la burguesía adinerada, no tiene ningún interés. Prefiere gastárselo en hacerse otros 14 baños en su casa de Marbella.

-Después de ocho nominaciones sin premio ha conseguido usted, por fin, un Goya. Bueno, varios. 

-El novelista Thomas Bernhard, que es un hombre al que hay que recurrir en casos así porque era el aguafiestas mayor del reino, decía que cuando te dan un premio te cagan en la cabeza. Hay que tener cuidado porque los galardones tienen un componente de sumisión, de aplacarte y domesticarte. Hay que sacarlos rápido de tu vida. Es un premio a una película, hay que estar enseguida en otra.

-¿Rodará en breve?

-No. Estoy escribiendo. Lo que ocurre es que el cine tiene tanta potencia que se cruza de pronto y estás rodando. La gente está deseando trabajar y basta que se enteren de que tienes un mínimo proyecto para que empieces a recibir llamadas y correos electrónicos. La situación es muy grave. Hay mucha gente pensando si continuar o no en este oficio. Una decisión bien jodida.

-Cuando Universal estrenó Vivir es fácil con los ojos cerrados, usted denunció la guerra entre distribuidoras y exhibidores. Cinesa no proyectó el filme, como hizo con El lobo de Wall Street

-Fui el primero sí, pero es que Martin Scorsese tiene más peso que yo (risas). Para nosotros fue muy duro, porque nos quedamos sin 50 copias en salas a dos días del estreno. Nos quedamos sin estrenar en muchas zonas de Barcelona y Madrid. Scorsese se puede defender más porque sale con 340 copias.  No digo quién tiene razón, solo que para nosotros fue demoledor.