el personaje de la semana

Andrea Camilleri, el alma del 'fratello' Carvalho

Barcelona y Sicilia tienen una conexión muy profunda gracias a que este casi nonagenario escritor se encarga de empalmar los cables. Hermano para siempre de Vázquez Montalbán y su personaje emblema, esta semana se ha sentido como en casa en BCNegra

Andrea Camilleri.

Andrea Camilleri. / TÀSSIES

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IRENE SAVIO

Al hurgar en internet buscando el nombre de Andrea Camilleri (Porto Empedocle, 1925) enseguida aparece. «También se puede buscar a Leonardo Sciascia, Luigi Pirandello, Manuel Vázquez Montalbán», reza el estimado Google. Porque ahí está, en el olimpo de la más respetada historiografía literaria latina, este escritor siciliano, que, a sus 88 años, vivo y coleando -a diferencia, lamentablemente, de los otros mencionados-, ha recibido estos días el premio Pepe Carvalho de BCNegra por sus novelas policiacas.

Hijo de un inspector portuario, la vida de Camilleri como escritor -que los lectores españoles descubrieron en el 2001, en su anterior visita a Barcelona- empieza en 1942, cuando con apenas 17 años, comienza a trabajar como dramaturgo, siendo la escritura teatral el primer género al que se acerca. Se trata, de una trayectoria que Camilleri conjuga, en particular al principio, con su filiación política al Partido Comunista, al que se inscribe en 1945, y cuyas ideas ya nunca abandonará. Tanto que su última aventura es el apoyo que está dando a la campaña del líder de la Coalición de la Izquierda Radical, Alexis Tsipras, quien se ha postulado como candidato a la presidencia de la Comisión Europea.

Desde sus primeros pasos en la escritura, de hecho, Camilleri conjugó colaboraciones con publicaciones como La Italia socialista, a una serie de experiencias que lo nutrieron de la herencia de escritores como Giuseppe Ungaretti y Luigi Pirandello. Con cierto éxito. Porque tras empezar y luego dejar la facultad de Letras, Camilleri se matriculó en la Academia de Arte Dramático de Silvio D'Amico, cuna de muchos de los mejores literatos que ha tenido Italia. Así, en 1949 gana el premio Saint Vincent, el primero de tantos galardones que ha recibido.

Y eso que, en los años 50, remaba a contracorriente del clima en su país. En 1954, participa a un concurso para funcionarios de la televisión pública RAI, pero no lo contratan por sus ideas políticas. Lo conseguirá poco después y, a partir de 1959 y durante todos los 60, obtiene cierta fama dentro de la RAI gracias a la producción de series de aventuras y policiacas como El teniente Sheridan y Las investigaciones del comisario Maigret.

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Es en 1978 cuando sale a la venta su primera novela, El curso de las cosas, escrita 10 años antes y que Camilleri publica pagando él mismo los costes de la publicación, pero sin ningún éxito. Así, dos años después, vuelve a intentarlo. Esta vez, su libro se titula Un hilo de humo y es el primero de una serie sobre las vicisitudes del imaginario pueblo siciliano de Vigata. Lo premian. Sin embargo, poco después, Camilleri deja la escritura, una interrupción que durará 12 años, de los que se sabe entre poco y nada.

En 1992 finalmente reaparece con La temporada de caza, un relato corto sobre la Sicilia rural. Luego, en 1994, publica La forma del agua, la primera de treinta y tantas novelas protagonizadas por el comisario Montalbano -nombre que elige en homenaje a Vázquez Montalbán-, que Camilleri también adapta en formato de serie televisiva. Llegado a este punto, su fama es planetaria. Y la relación con Barcelona, inextinguible. «Llevo muchos años sin viajar -ha dicho estos días durante su paso por BCNegra-, pero aquí he venido porque he sentido realmente el calor de la amistad».