UNA BAJA EN LA CITA NEGROCRIMINAL

El guiño catalán de Philip Kerr

Con su detective Bernie Gunther, el escocés es un referente de la novela negra ambientada en el nazismo

El ausente de BCNegra. Philip Kerr, en Berlín.

El ausente de BCNegra. Philip Kerr, en Berlín. / ERNEST ALÓS

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ERNEST ALÓS / Barcelona

Un problema familiar ha dejado a BCNegra sin uno de sus invitados, un escritor con un buen número de seguidores pero que, a diferencia de Camilleri, ha visitado más de una vez Barcelona, donde se encuentra la sede de la editorial que lo publica en castellano y donde recibió hace cuatro años el premio internacional de novela negra de este mismo sello, RBA. Se trata de Philip Kerr, un referente a la hora de abordar los tiempos de surgimiento del nazismo y la segunda guerra mundial desde la novela negra (y, en su caso, desde el sarcasmo y el humor negro, un ejercicio potencialmente explosivo pero que supera con resultados entre airosos y espectaculares). Un subgénero que han abordado con distintos matices Ben Pastor, Volker Kutscher o Jonathan Rabb.

Kerr, con todo, no tiene ningún vínculo barcelonés del nivel de Camilleri-Montalbano-Vázquez Montalbán. Ni le cuadra, en la agitada biografía de su sabueso de pasado socialdemócrata pero alistado a la fuerza en las SS, hacerlo pasar por la guerra civil española, una hipótesis que se le ha planteado entrevista tras entrevista. Tras su último libro (no se sabe si cansado o halagado) ya advirtió que, aunque estaría centrado en el descubrimiento de la masacre estalinista de la fosas de Katyn, alguna referencia aparecería. Y ha cumplido. Aunque explicarlo sea difícil sin pisar con consecuencias fatales el proceloso campo de minas del spoiler.

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Digamos que, a falta de un centenar de páginas del final de su última novela, Un hombre sin aliento (por cierto, en su irregular serie de ya nueve novelas, con un par de baches, esta es de las buenas) el lector catalán recibe un regalo envenenado. Uno de los personajes (no diremos cuál), sentado en medio de las fosas rebosantes de cadáveres semidescompuestos de oficiales polacos, canta una canción en un idioma que Gunther no sabe distinguir. ¿Ruteno, ruso, polaco, yiddish?, se pregunta... «Del passat, destruïm misèries, / esclaus, aixequeu vostres cors: / la terra serà tota nostra, / no hem estat res i ho serem tot!»

El lector británico, por ejemplo, se quedará dudando si es ruteno o polaco, y seguirá leyendo. Pero las cien páginas siguientes ya no serán iguales para el lector que identifique el idioma y la canción. ¿Guiño cómplice o venganza?