Tribuna

«Querido tío Juan»

Juan Gelman ante su caricatura en Casa Amèrica (2011).

Juan Gelman ante su caricatura en Casa Amèrica (2011). / CASA AMÈRICA CATALUNYA

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Antoni Traveria
Antoni Traveria

Profesor de Relaciones Internacionales de Blanquerna-URL

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La muerte le acompañó desde su juventud. La sufrió, la interiorizó, la combatió. Estas últimas semanas fue hablando con ella, acomodando su propio tránsito, consciente de su cercano suspiro final. También en ese último instante tuvo la asombrosa lucidez de encarar la muerte de frente, nunca como una derrota; con esa asombrosa serenidad de espíritu de quien tiene la capacidad vital de asumir la llegada a un destino ineludible. La tristeza de quienes tuvimos el privilegio de compartir intimidades es infinita ante la ausencia del amigo amado. Juan Gelman ha sido el poeta más grande entre los grandes que ha dado Argentina. El idioma de Cervantes está de luto ante la partida del maestro.

Se ha ido también un ser humano militante de las causas justas, mordaz, genial, combativo y muy complejo; refugiado en la ironía para protegerse de la mediocridad. La vida le fue dejando heridas que solo su inteligencia supo convertir en poemas extraordinarios. Los poemas en prosa incluidos en  su última obra, Hoy -pendiente de edición en España-, son la síntesis de las severas inquietudes que incorporó como asignaturas a su durísima singladura por la vida. El diálogo permanente con su hijo Marcelo Ariel ausente desaparecido, las angustias, su esforzada lucha por la búsqueda de una justicia que pudiera sentar jurisprudencia en otros miles de casos como el suyo, sirvieron de justificación para llegar hasta aquí.

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Su perseverancia en la denuncia, en contra incluso del escepticismo de sus más allegados, le condujo a lograr contra pronóstico, una sentencia ejemplar de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado de Uruguay, por el secuestro y la complicidad en la desaparición de su nuera y el secuestro de su nieta Macarena. Para cerrar su cruzada, solo le quedó pendiente encontrar los restos de su nuera en algún lugar de Montevideo. Persistente, Juan Gelman halló en la poesía la forma de resistir y combatir tanta maldad.

EVOCACIÓN / En momentos como éste no se pueden evitar los recuerdos, los pasajes de vida compartidos con un ser querido. Permitan pues, el atrevimiento. Una mañana, al despertar, recordé el contenido del sueño que había tenido durante aquella misma noche. Aunque no podía saber de quién se trataba, había soñado que tenía un tío en América. En una larga cena con Juan en Fráncfort -Argentina era el país invitado en la 60 Feria del Libro de 2010- le conté el sueño. Utilizó la ironía, en este caso elegante, y sonrió. En los días siguientes no dejó de bromear con mi sueño. Tiempo después, en otra cena larga en casa, conoció a nuestra hija. Desde entonces, Amanda y Juan se han ido escribiendo correos electrónicos. En el primero de ellos, el poeta terminó su ingenioso escrito con un «tu tío Juan». En la respuesta, Amanda encabezó su correo con un «querido tío Juan». Ella sí ha tenido un tío en América.