03 abr 2020

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REGRESO DEL 'REY DEL POLLO FRITO'

Ramoncín resucita

El autor de 'Hormigón, mujeres y alcohol' reivindicó a conciencia su vocación rockera con un concierto de tres horas en Luz de Gas

JORDI BIANCIOTTO / Barcelona

Resucitar una carrera destruida por la vía de la autoinmolación es una tarea complicada, y en eso está Ramoncín desde que, en el 2011, publicó Cuando el diablo canta, su primer disco con canciones originales en 13 años. No se puede decir que el viernes, en Luz de Gas, no se tomara las cosas en serio. Banda de ocho músicos (violín, cuatro guitarristas...) y un repertorio listo para cubrir tres horas, a la springsteeniana manera. Lo que no estuvo a la altura de esas cifras fue la clientela, menos de media entrada.

Sí, es difícil levantar una trayectoria que ha debido superar tantos accidentes geográficos, si bien es innegable que Ramoncín representa un pedazo de historia del rock español: ahí tenemos a la primera, efímera, estrella punk (de la que poco, poquísimo, queda), y la estrella de los 80 a través de álbumes (Como el fuego o el doble en directo Al límite) que, seguro, más de un lector tendrá en casa aunque ahora le cause rubor reconocerlo. Todo ello desfiló por Luz de Gas con un Ramoncín en buena forma vocal.

Fuego, calle, oscuridad

Interpretó 29 canciones, abriendo con el pasado remoto (Chuli) y salpicando con material del último disco un repertorio repleto de canciones que fueron pasto de la radiofórmula rockera de una época. Abundancia de estrofas tendentes a una épica urbana sobreexcitada: «Quema la fuerza de tu piel / ojos de fuego en la oscuridad» (Estamos desesperados), «Ella espera / Un fuego quema su interior» (La chica de la puerta 16), «Callejones de barro / fuego en la calle» (Forjas y aceros). Sí, mucha noche, y mucho fuego, y asfalto y pasión acartonada. «Eres un chute de sexo / Tu cuerpo es mío, mujer» (Reina de la noche).

El universo lírico de Ramoncín no lleva muy bien el paso del tiempo, y más lejos quedó aún su primeriza obra (Rock & roll duduá, Noche de cinco horas), que acompañó de un anuncio: un concierto para rememorar el festival punk de 1977 en L'Aliança de Poble Nou, con La Banda Trapera del Río, Mortimer y Peligro («¡volveremos a hacerlo»).

Las nuevas canciones apuntaron hacia territorios más desarrollados, como en Quemando puentes, medio tiempo con carga de reflexión autocrítica. Insinúan un camino a explorar. Mientras lo sigue, o no, Ramoncín tiene en Hormigón, mujeres y alcohol, que sonó en los bises, su fetiche capital. Que vistió con una proclama: «¡Visca Catalunya y una España republicana!».