estreno de una PIEZA de UN MAESTRO DEL GÉNERO

El Espai Lliure acoge una delicatesen de Sondheim

'Marry me a little' contiene 16 canciones descartadas de otras obras

Mone Teruel, en una escena de ’Marry me a little’, un musical atípico de Sondheim.

Mone Teruel, en una escena de ’Marry me a little’, un musical atípico de Sondheim. / MAY-ZIRCUS

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JOSÉ CARLOS SORRIBES
BARCELONA

stephen Sondheim es «el Shakespeare de los musicales». La frase de Lluís Pasqual es suficientemente explícita para hablar de la dimensión del artista (Nueva York, 1930), autor de joyas del género como Follies, Sweeney Todd, Company, A little night music o Into the woods. Y es un genio tan grande que canciones descartadas de buena parte de estos musicales le sirvieron para completar otro, Marry me a little, en cartel en el Espai Lliure hasta el 22 de diciembre.

Estrenado en Nueva York en 1981, es una obra dinámica. En sucesivas adaptaciones ha ido incorporando piezas de musicales posteriores de Sondheim a la fecha de su estreno. Llega ahora al Lliure en una versión con dirección de Toni Martín y dirección musical de Xavier Torras, también pianista. Mone Teruel y Toni Viñals son una pareja que no acaba de encontrarse pese a su cercanía; son vecinos. «La soledad, el amor, el desamor y la necesidad de estar con alguien», explica Martín del argumento de las 16 canciones de la obra.

SONETOS DE SHAKESPEARE / La búsqueda de «unidad de sentido» es el gran reto del montaje por los diversos orígenes de sus canciones. «Es un espectáculo formado por lo que podríamos llamar unos sonetos de Shakespeare», añade Martín recogiendo el símil de Pasqual. Viñals define Marry me a little como «un cuento contemporáneo sobre la soledad». «En poco más de una hora, un sábado por la noche, veremos cómo los dos personajes se van quitando capas y nos dejan ver sus deseos y la historia vital que llevan en sus maletas». Ella es una ejecutiva moderna, una working girl, y él, un artista bohemio.

A favor de ello juega, según el director musical, la capacidad del compositor y letrista neoyorquino. «Sondheim desnuda a un personaje en una sola canción. Lo abre en canal ante el público», explica Xavier Torras. «En el teatro musical, la escritura tiende más a la forma que al contenido. Eso no pasa con Sondheim».

Torras es un admirador total de la obra del compositor hasta el punto de que afirma: «Si estas son las canciones descartadas, ¡cuántas habrán quedado que no escucharemos nunca!». De Sondheim valora su capacidad para investigar sobre «el sonido y la palabra», lo que le convierte en un gran músico y dramaturgo. En el caso de Marry me a little, destaca la «tremenda exigencia vocal» a la que obligan 16 temas diferentes. «Es una obra exigente por sus diversas texturas; no tiene coherencia. Precisa de dos cantantes de gran versatilidad».

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TRÍO CON PIANO / Mone cuenta con experiencias anteriores para afrontar el reto. «Es mi tercer sondheim. Es una exigencia grande, pero cuando la has digerido todo es más fácil», afirma sobre la colección de duetos y solos que interpreta con Toni Viñals. Este añade: «Somos un trío en el que el elemento fijo es el piano».

Con Marry me a little, Torras quiere también reivindicar los musicales de gran nivel dramatúrgico, «ahora que este género está muy asociado al entretenimiento». Y recuerda también que Barcelona es la tercera ciudad donde más se han representado los musicales de Sondheim por detrás, lógicamente, de las mecas del género: Nueva York y Londres. Todas estas obras vistas en la capital catalana han llegado con la traducción de una consumada especialista: la actriz Roser Batalla.