Zubin Mehta arrasa con Verdi y Wagner

El maestro indio dirige con gran éxito 'La traviata' y 'La valquiria' , doble programa inaugural de la temporada del Palau de les Arts de Valencia

Sonya Yoncheva en una escena de ’La traviata’.

Sonya Yoncheva en una escena de ’La traviata’. / TATO BAEZA

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CÉSAR LÓPEZ ROSELL / Valencia

Atractivo doblete inaugural de la temporada del Palau de les Arts de Valencia con 'La traviata' y 'La valquiria'. La idea de reunir durante una semana a Verdi y Wagner, aprovechando la celebración de su bicentenario, se ha saldado con un éxito artístico y de público, sobre todo en las funciones de sábado y domingo.

A pesar de los severos recortes que sufre el teatro valenciano, que le obligarán a interrumpir la temporada durante tres meses y a despedir a 40 personas, su intendente y directora artística, Helga Schmidt, ha dado otra vez muestras de imaginación para utilizar los escasos recursos de que dispone. Para iniciar el curso ha ofrecido una propuesta tan posibilista como brillante en la línea de una programación sin riesgos y que asegure la taquilla, además de poner en práctica una fórmula que permite que muchos aficionados de fuera de la ciudad viajen para disfrutar de un 'pack' programático tan sugerente.

Estreno accidentado 

Pero nada hubiera sido igual sin el incondicional apoyo de un implicadísimo Zubin Mehta, que ha trabajado durante más de un mes con una intensidad impropia de sus 77 años, para que la orquesta, coro y cantantes dieran el juego que exigían dos retos tan comprometidos.

Él ha sido el gran triunfador de estas veladas llevando a sus músicos a las cotas de excelencia habituales de la ahora recortada formación consiguiendo un ensamblaje con las voces casi perfecto. Y eso que la primera función de 'La traviata', en octubre, empezó accidentada, al tener que abandonar el tenor Ivan Magri (Alfredo Germont) el escenario por un  problema de cervicales y ser sustituido por Nikolai Schukoff, que estaba en la platea viendo la función en un descanso de los preparativos de 'La valquiria'.

Portentosa Yoncheva

Posteriormente asumió el papel Aquiles Machado y en la representación del pasado domingo, calificada por Schmidt como "el verdadero estreno" de la obra de Verdi, volvió Magri junto a una portentosa Sonya Yoncheva que bordó el papel de Violetta con una segura y bellísima vocalidad y una poderosa vis dramática. Los largos bravos y aclamaciones a su actuación no son si no la confirmación de que la cantante búlgara, ganadora del concurso Operalia en el 2010, estará pronto entre las imprescindibles de los grandes teatros como ya ocurriera con el descubrimiento de Nino Machaidze.

Este es precisamente uno de los valores añadidos de Schmidt, capaz de encontrar voces jóvenes y con talento que engarcen con la sólida base estable de las formaciones del Palau. Este mérito, unido al del mantenimiento de la colaboración de Plácido Domingo, son sus grandes bazas. El tenor-barítono dirige esta temporada 'Manon Lescaut' de Puccini y cantará el rol de Simon Boccanegra, en la ópera verdiana del mismo título. Además, el Centro de Perfeccionamiento que lleva su nombre surte de voces para los roles complementarios de los repartos, como ocurre con el actual de 'La traviata'.

Voz emergente

En 'La traviata', además de la felicísima aparición de Yoncheva, el Alfredo de Magri tuvo peso dramático pero le faltó algo de regularidad interpretativa. Estupendo el emergente barítono veronés Simone Piazzola como atribulado Giorgio Germont y a buen nivel el resto del reparto. Todos ellos se mueven con soltura en el marco del célebre y alquilado montaje de Willy Decker para el Festival de Salzburgo. El reloj gigante de la escena es una metáfora de la pugna de Violetta con el tiempo y la muerte que le espera. Muy atractivo el vestuario y los movimientos del coro.

Curiosamente el actual titular de la orquesta, Omar Weil Wellber, solo se responsabilizará de cinco conciertos sinfónicos, faceta en la también participaran Mehta, Riccardo Chailly Ottavio Dantone, responsable de 'L'italiana in Algeri', ópera de Rossini ofrecida con el ya conocido montaje de Joan Font de Comediants.

'Anillo' equilibrado

En el caso del segundo título de la tetralogía de 'El anillo del nibelungo', con responsabilidad de la reposición a cargo del valenciano Alex Aguilera, han vuelto a predominar las virtudes que la hicieron famosa hace seis años: un tratamiento riguroso del espíritu de la obra de Wagner, con un imaginativo despliegue de recursos tecnológicos y de cultura mediterránea que ayudan a seguir la trama.

El montaje sigue siendo vigente, con escenificaciones tan brillantes como el del árbol donde está la espada Nothung y efectos especiales espectaculares como la llegada de la primavera y el anillo de fuego, además del movimiento de grúas para separar a dioses y humanos, a veces algo ruidoso.

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Descartada la sorpresa, el interés se centraba en el reparto, diferente en varios casos al de años atrás pero suficientemente equilibrado como para sacar adelante, con nota, la representación. Schukoff compuso un buen Siegmund, pletórico de matices y con poderoso volumen. Una solvente Heide Melton (Sigliende) encabezó el trío de protagonistas femeninas, donde Jennifer Wilson (Brunhilda) brilló mostrando energía y carisma y Elisabeth Kulman (Frickca) fue una intimidante y lírica diosa. Aguantó Thomas Johannes Mayer como tronante Wotan y Stephen Milling fue un Hunding de primera.

Tanto en 'La traviata' como en 'La valquiria' volvió a deslumbrar la orquesta, con un contrastado y brillante sonido que marcó los pasajes más emotivos y épicos de ambas obras. Vale la pena viajar a Valencia solo para oír a esta formación.