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Ian McEwan: "Todas las novelas son de espías"

"Si ahora escribo novelas de amor es porque la vida me ha enseñado a perdonar. Entiendo mejor las cosas"

ELENA HEVIA / Barcelona

Ian McEwan (Aldershot, 1948), el más reconocido de esa generación de escritores que fueron niños prodigio y hoy peinan canas, no suele aparecer donde se le espera. En 'Operación Dulce' (Anagrama / Empúries) arma una ficción sobre una joven universitaria reclutada por el MI5 en los años 70, que es a la vez una novela de amor, un juego metaliterario, una historia de espías y un retrato generacional.

--Usted ya se había interesado por el tema en 'El inocente', pero aquí riza el rizo y ofrece una novela de espías sin maldad ni villanos.
--Me interesaba la manera en que las agencias de inteligencia pueden generar todo tipo de impulsos humanos negativos sin que nadie sea precisamente malo, en el sentido más obvio. Por eso incluyo la cita de Thimothy Garton Ash que entrevistó a una serie de personas que le habían denunciado a la Stasi para llegar a la conclusión de que lo verdaderamente malo era el sistema.

--¿Se podría decir que el oficio de escritor es semejante al del espía? 
--Se podría decir que todas las novelas son novelas de espías. Y que los escritores son maestros del espionaje porque el novelista es el que controla el flujo de información que brinda al lector. A veces dando pistas falsas. Y en un servicio de inteligencia como el de la novela, lo más importante es saber quién controla la narración. Ese es el juego que yo quería jugar con el lector.

--Últimamente se ha recuperado un relato suyo de los 70 en el que una mujer le corta los genitales a su marido. Aquel McEwan macabro y salvaje ha acabado escribiendo novelas de amor. ¿Qué le ha ocurrido? 
--Sencillamente, la vida. Ella me ha enseñado a perdonar. El lienzo del que me valgo es más grande, utilizo más colores, ahora entiendo mejor las cosas.

>>Lea la entrevista completa con el escritor Ian McEwan en e-Periódico.

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