Subastado por un millón de euros el violín del director de orquesta del 'Titanic'

Wallace Hartley siguió tocando el instrumento mientras el transatlántico de lujo se iba a pique

A subasta el violín que tocó el director Wallace Hartley mientras el Titanic se hundía.

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El violín que sonó durante el hundimiento del 'Titanic' ha alcanzado este sábado la cifra récord de 900.000 libras (alrededor de un millón de euros; 1,3 millones de dólares) en una subasta celebrada en la casa de pujas Henry Aldridge & Son, en Wiltshire (suroeste de Inglaterra), especializada en objetos de coleccionista. Se trata del instrumento que Wallace Hartley, el director de la orquesta que tocaba en el malogrado barco tras chocar con un iceberg, no dejó de tocar parar tratar a tranquilizar a los aterrados pasajeros.

La casa de subastas británica ha superado sus expectativas, pues había estimado que el precio del violín rondaría los 354.400 euros (479.200 dólares). Es además un precio récord mundial para un artículo subastado de las piezas rescatadas del hundimiento de ese barco. El especialista en piezas del 'TitanicAlan Aldridge consideró que el preciado violín es "la pieza más rara e icónica" de todos los objetos del transatlántico de lujo.

Wallace Hartley, el dueño del instrumento, falleció junto con otros 1.517 pasajeros cuando el barco se hundió en 1912. El violín fue encontrado dentro de un estuche y atado a su propietario 10 días después de la tragedia.

Regalo de su prometida

La orquesta del 'Titanic' interpretó el himno 'Más cerca de ti, mi Dios' en un intento por calmar a los pasajeros al tiempo que estos intentaban meterse en los escasos botes salvavidas.

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En la parte posterior del violín, se ve una inscripción en la que se desvela que se trató de un regalo a Hartley de quien fuera su prometida, Maria Robinson, en 1910: "Para Wally, por nuestro compromiso".

El instrumento, que salvo un par de grietas ocasionadas por la humedad se encuentra en perfecto estado, se halló en el 2006 de manera fortuita en el desván de una vivienda y han hecho falta siete años para que las pruebas realizadas corroboraron su autenticidad.