ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE UN REPUBLICANO QUE SOBREVIVIÓ A LOS CAMPOS NAZIS

El centenario de Amat-Piniella recupera la mirada de Mauthausen

Una exposición, un inédito y la reedición de su obra cumbre, 'K.L. Reich', reivindican la figura del escritor de Manresa

Joaquim Amat-Piniella, en una imagen de archivo.

Joaquim Amat-Piniella, en una imagen de archivo. / ARCHIVO COMARCAL DEL BAGES

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ANNA ABELLA / Barcelona

«Fueron los ojos terriblemente cansados de Amat-Piniella aquello que más cosas me supieron decir de lo que había significado el infierno nazi». Así describía Montserrat Roig la impresión que le causó el escritor manresano, con quien trabó amistad tras conocerlo para documentarse para ‘Els catalans als camps nazis’, libro cuya existencia, añadía la periodista y escritora, sin «su coraje, su relato y su vida», no habría sido posible. Ahora, en el año del centenario de su nacimiento, la exposición 'Joaquim Amat-Piniella: escriure contra el silenci', en el Museu d’Història de Catalunya, hasta el próximo 6 de enero, se suma a la reivindicación de la figura del comprometido intelectual republicano, que tras luchar en la guerra civil marchó al exilio y acabó, como tantos otros españoles, en los campos de concentración nazis, en su caso por Mauthausen, y cuyo testimonio vertió en 'K. L. Reich'.

Inédito y reedición de 'K. L. Reich'

La muestra, comisariada por Joaquim Aloy, Josep Alert, Àngel Fusté y Llorenç Capdevila, pretende, además de colocar al autor al nivel de Primo Levi o Jorge Semprún en cuanto a la literatura concentracionaria, dar a conocer el resto de su obra, injustamente desconocida. Así, la exposición coincide con la publicación por parte de Club Editor de una novela inédita de Amat-Piniella (1913-1974), ‘La clau de volta’, y la reedición de su obra cumbre, testimonio novelado de su paso por Mauthausen, 'K. L. Reich', esta vez con un posfacio de Marta Marín-Dòmine sobre la obra, cartas entre el autor y su editor Joan Sales y los informes de la censura franquista. 

Josep Alert ha querido destacar la importancia de 'K. L. Reich', un libro que redactó entre 1945 y 1946 pero que no pudo publicar hasta 1963, primero en edición castellana, en Seix Barral, gracias a Carlos Barral, y a los pocos meses en catalán, en Club Editor. «Tiene una profundidad humana y literaria que logra reflejar, sin maniqueísmos y sin tomar partido, la conflictividad del alma y la condición humana, desde la sexualidad hasta la fascinación por la violencia». La exposición se articula a través de cuatro espacios dominados por distintos colores que recorren las etapas vitales de Amat-Piniella, una figura que, según Joaquim Aloy, «es un símbolo de la República, de las víctimas de la guerra civil, de Mauthausen y del franquismo; de una generación sacrificada pero también de una fidelidad a los principios de la libertad y la justicia social a los que nunca renunció».

De la ilusión de la República a la guerra

La exposición del Museu d’Història de Catalunya, que se inaugura hoy, aniversario del fusilamiento de Lluís Companys y el mismo día -15 de octubre- en que se terminó de imprimir, en 1963, la edición catalana de 'K. L. Reich', se inicia en la juventud de Amat-Piniella en Manresa en plena efervescencia republicana, de «estallido cultural e ilusiones, cuando todo parecía posible». Dominan el amarillo y el morado en un espacio que llenan fragmentos de los artículos que con solo 16 años ya escribía en el diario 'El Día'. Textos sobre política, Catalunya, contra la dictadura de Primo de Rivera, cine, teatro, artes visuales, jazz -llegó a fundar un club en Manresa-... Fue un «dinamizador cultural en Manresa» y un joven «comprometido con las vanguardias y la transgresión, que le llevó a cofundar la revista 'Ara', donde también escribía artículos y poesía», apunta Aloy. En 1933 publicó su primer libro, 'Ombres del calidoscopi'. Claramente independentista, pronto se comprometió con Esquerra Republicana y, al inicio de la guerra civil, se alistó voluntario en el Ejército de la República.

En el espacio dedicado la guerra -con el color rojo dominante- se recuerda a los autores, como él, de «una generación sacrificada»: Agustí Bartra, Pere Calders, Mercè Rodoreda, Salvador Espriu, Màrius Torres o Joan Vinyoli. Documentos como el carnet de teniente de Amat-Piniella, las cartas, inéditas, que escribió desde el frente a la que sería su mujer, Maria Llaveries, llevan el recorrido hasta el exilio, al que se vio obligado en junio de 1939.

Llegada a Mauthausen

Tras llegar a los campos franceses, acabó trabajando en la construcción de la línea Maginot, cayendo prisionero de los alemanes y siendo enviado a Mauthausen: color negro. Empezó entonces el calvario concentracionario de cuatro años y medio que tan bien reflejaría en 'K. L. Reich' y del que saldría pesando apenas 45 kilos. Los personajes del libro reflejan la realidad y sus protagonistas reales: su amigo Pere Vives, asesinado con una inyección de gasolina en el corazón, que en la novela es Francesc; su otro amigo, el dibujante Josep Arnal, que tuvo la ‘suerte’ de que le encargaban dibujos pornográficos para los SS y eso le evitó la letal cantera de Mauthausen, que inspiró el personaje de Emili; o los enfrentados líderes de los comunistas y los anarquistas españoles y la polémica figura de César Orquín (August en el libro), que logró mejores condiciones de trabajo para los españoles pero que mantuvo constantes disputas con los comunistas.

La gris posguerra

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Tras la liberación aliada Amat-Piniella recuperó el exilio, el interior. Tras terminar la primera versión de 'K. L. Reich' en Andorra en 1946, cuyo manuscrito puede verse en la muestra, acabó regresando a España, con su mujer, cuya muerte, en 1949, le dejó desolado, y de cuya unión quedaría un hijo de tres años. Entra de lleno en el ostracismo y el gris de la posguerra franquista. Después de un periodo prolífico en los años 50 y 60, en el que nacieron la mayoría de sus libros -'El casino dels senyors', 'Roda de Solitaris', 'La pau a casa', 'La ribera deserta'- el autor de los poemas de exilio 'Les llunyanies' logró publicar 'K. L. Reich' y como si ya hubiera dicho todo lo que tenía que decir, dejó de escribir. Murió en 1974, antes de poder ver morir a Franco.

Además de la exposición, la Comisión del centenario de Amat-Piniella tiene otros actos previstos hasta final de año, entre ellos diversas charlas y conferencias en el Museu d’Història de Catalunya, un homenaje institucional en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, el 24 de octubre, y un concierto de Brosa Quartet, el 21 de noviembre.