recital de un ídolo romántico

Ramazzotti, la madurez del baladista

El cantante mostró su evolución adulta en un Sant Jordi que no llenó

Eros Ramazzotti, en su octavo concierto en el Palau Sant Jordi, que ofreció anoche.

Eros Ramazzotti, en su octavo concierto en el Palau Sant Jordi, que ofreció anoche. / FERRAN SENDRA

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JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA

En Barcelona hay una generación de fans que ha crecido con Eros Ramazzotti desde su debut en la Monumental, hace 25 años. Anoche se manifestó, seguramente renovada con nuevos adeptos (sobre todo, adeptas), en el Palau Sant Jordi, su plaza favorita en la ciudad, a la que el romano acudió nada menos que por octava vez, lo que le convierte en uno de los artistas que más veces ha actuado en el recinto olímpico.

Su canción romántica ha crecido sin traicionar sus orígenes, llevando la narrativa a sensibilidades maduras: Ramazzotti cumplirá 50 años el 28 de octubre. Y canciones antiguas y modernas acotaron anoche un territorio estable, con muestras confortables de pop adulto y medios tiempos con inflexiones funky en los que su voz nasal aporta el toque distintivo. Eros tocó las fibras sensibles de un público que, como las dos últimas veces, no llenó el recinto y ocupó poco más de medio aforo.

BILINGÜISMO ASIMÉTRICO / Ramazzotti abrió con un oldieAncora vita, enlazada con Sotto lo stesso cielo, de su último disco, Noi, o Somos en su versión española. A lo largo del recital se aferró al italiano con alguna cuña en castellano, y tras Stella gemella confesó sus limitaciones lingüísticas. «Yo canto siempre en italiano. Ahora voy a hacer una mezcla. Espero que piace bien», anunció antes de abordar Questa nostra stagione. Solos de saxo aparatosos y algunos encuentros sentidos con las coristas, en particular en Più che puoi, que en su versión discográfica grabó con Cher.

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Los clásicos, como Una storia importante (fundida con Adesso tu) y Se bastasse una canzone, no quedaron arrinconados al final, sino que fueron desfilando pausadamente por el repertorio, que se escoró hacia el funk en Terra promessa e incluyó un medley central con recuerdos como Un cuore con le ali Cuori agitati.

En Favola, Ramazzotti (escudo de España en la camiseta, el nombre de Barcelona en el dorso y pulsera con la senyera) hizo de guitar hero con un estridente solo rockero, Luego cayeron Dove c'e musica, Un attimo de pace y una versión muy transformada (más bailable, menos intensa) de Cose della vita. En Io sono te subió la tensión rumbo a la dramática Musica è, que avivó la nostalgia y fue recibido con hondos aullidos. Consolidación del recital, que se estiró con propinas como Un' altra te (versión a cappella) y la latina Fuoco nel fuoco, el dúo con Santana. Sí, han pasado 25 años, y en 1988 pocos habrían concedido a Ramazzotti tanta longevidad.