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Repaso al sector durante la Setmana del Llibre en Català

Competir en catalán

El incremento del nivel de lectura en lengua catalana y el descenso de las ventas han endurecido la competencia entre editores grandes y pequeños

ERNEST ALÓS
BARCELONA

Las cifras dicen que el libro en catalán gana cuota de mercado pero los editores en lengua catalana alegan que cada vez les es más difícil sobrevivir. El control mayoritario del Grup 62 por Planeta parece un signo de concentración pero cada vez surgen más sellos independientes. ¿Con qué quedarse, con la imagen catastrófica o con la esperanzadora? Depende. De si hablamos de la lectura en catalán, sea de pago o gratuita, legal o ilegal (bien), de si hablamos de  las ventas de libros en catalán (mal, pero con un descenso del 7%, no tanto como en castellano) o si lo hacemos de los editores que apuestan únicamente por el catalán (al límite, u obligados a mantener una estructura de mínimos por la competencia de los grandes grupos y las dimensiones del mercado). «Y además, el catalán aún tiene la necesidad de mostrar que tiene una oferta interesante y lograr presencia en los puntos de venta», algo que justifica el mantenimiento de iniciativas como la Setmana del Llibre en Català, explica la presidenta de la comisión organizadora, Montse Ayats.

EL PÚBLICO LECTOR
Más lectores en catalán

«Es cierto que el catalán sube su cuota de mercado, ha pasado en los últimos años del 23% al 28% de los libros que se venden en Catalunya. Pero también es cierto que las cosas no van bien, que lo ha hecho porque las ventas han bajado menos que en castellano y ese descenso hace más daño porque las editoriales en catalán tienen menos margen para resistirlo», explica Jordi Ferré, presidente de la Associació d'Editors en Llengua Catalana. Por un lado suben el hábito de lectura, el número de lectores habituales en catalán (el 22%) que sumados a los esporádicos llegan al 75% de la población adulta), en catalán, en la franja de 10 a 13 años por primera vez los lectores que leen más a menudo en catalán superan a los que prefieren el castellano... Por el otro, la crisis de consumo, y la concentración de las ventas en unos pocos títulos. «Antes había más libros de interés medio de los que se vendían entre 3.000 y 5.000 ejemplares. Ahora o son de 15.000 o de mil y pico», explica el director general del Grup 62, Xavier Mallafré.

Con estas cifras, ¿hay libros que ya no se podrán publicar en catalán? ¿La solución es evitar una hipotética sobreproducción? «Se tiene a reducir títulos y tiradas. Se están haciendo ediciones de 1.200 ejemplares, y menos ya no vale la pena hacerlos. Pero el peligro es que a menos oferta diversa, menos posibilidad de tener lectores», advierte Jordi Ferré.

EL ACTOR DOMINANTE
Grup 62, en la órbita de Planeta

El gran terremoto en la edición en catalán se produjo en el 2006, cuando, participado a partes iguales entre Enciclopèdia Catalana, el Grupo Planeta y La Caixa, el Grup 62 concentró a las principales editoriales en catalán: Edicions 62, Empúries, Proa, Columna... Este verano, Planeta ha comprado las acciones de La Caixa y asumido el control de los dos tercios del accionariado. ¿Qué cambia con esto en el sector? Según Xavier Mallafré, aparte del traslado al edificio de Planeta (libro infantil, bolsillo) y a una oficina cercana (edición y comunicación), de las bajas de una decena de trabajadores al absorber Planeta diversos departamentos no editoriales, de la «mayor facilidad para compartir proyectos con el líder de la edición en España», y de la «reflexión» sobre el futuro de los sellos en castellano El Aleph y Península, los cambios han sido «nulos». Y respecto a las críticas por la situación de dominio del mercado, responde: «Con una facturación en catalán de unos 250 millones de euros, de 100 si no contamos el libro de texto, la de 62 no llega a los 30 millones». «¿No hay un mayor peso de autores traducidos en castellano y otras lenguas que proceden del catálogo de Planeta? «Entre el 40% y el 45% de la contratación es de autores propios, que han escrito el libro en catalán», responde. De hecho, se ha producido un proceso de fichaje de autores de la competencia (Monsó, Moliner...) que compensa  otro fenómeno menos comentado que el de la 'planetización' de 62: el papel de grupos editoriales que tienen el castellano como lengua principal.

UN FENÓMENO CRECIENTE
Las editoriales en castellano se lo creen

A la hora de definir el sector del libro en catalán hay un factor (además del libro infantil y juvenil, con unos resultados superiores a los de ficción y no ficción para adultos, y el de texto, castigado por el reciclaje de libros) que suelen olvidarse y que ayuda a explicar por qué los editores en lengua catalana sufren mientras la cuota de mercado crece. La apuesta de grandes grupos editoriales en castellano por lanzar también en catalán sus grandes éxitos, identificándolos con un sello diferenciado (Rosa dels Vents en Random House Mondadori, La Magrana en RBA) o no, como es el caso de Ediciones B y Alfaguara, les ha hecho ganar una porción nada desdeñable del mercado. James, Espinosa, Lark, Follett, Falcones, Barberà... De los 119 libros presentes en los 'rankings' de EL PERIÓDICO este año, 30 son suyos. Y Random House Mondadori es el segundo grupo editorial con más éxitos en catalán en las librerías. «Es un fenómeno que ha ido cogiendo fuerza porque el Grup 62 dominaba el mercado plácidamente frente a unas editoriales en catalán demasiado débiles, y las editoriales en castellano han ocupado este vacío de forma natural, compitiendo con fuertes lanzamientos editoriales en catalán», explica Ernest Folch, director editorial de Ediciones B. «Esto habla bien de la salud del libro en catalán», opina Mallafré. Un mercado, por cierto, que a pesar de lo que muchos creen tiene poco de subsidiado: subvenciones y compras para bibliotecas suman 3,7 millones de euros, el 1,8% de la facturación. Menos que otros sectores de la cultura (que eso sí, bregan con un IVA del 21%, en lugar del 4% del libro). No tan satisfecho se muestra Jordi Ferré: «Editoriales con un proyecto editorial en catalán pierden esos títulos de gran venta que les permitían arriesgarse y pillarse los dedos con otros».

PROLIFERACIÓN
Las microeditoriales y sus alianzas

Sea como salida para reinventarse laboralmente o como oportunidad abierta por el proceso de concentración y el abaratamiento de los medios de producción editorial, el otro gran fenómeno en curso es la proliferación de microeditoriales. «El crecimiento de lectores en catalán es una oportunidad, y 62 no puede publicar todo; desde el escritor novel que no encuentra su espacio a autores conocidos que pueden no ser rentables para una gran editorial pero sí, con 800 o 1.000 ejemplares, para una pequeña», argumenta Laura Huerga, de Raig Verd, Su editorial ha podido publicar a Echenoz, Periscopi a Foster Wallace, 1984 a John Fante... Eso sí, el problema es hacerse visibles. «No hay más salida que sumar», siempre que se quiera ir más allá de «editoriales que dan para que vivan de ellas una o dos personas, y más una que dos», opina Montse Ayats. «Tenemos que visibilizar nuestros libros en las librerías y encontrar a nuestros lectores», argumenta Ilya Perdigó, de Alrevés. Es lo que han hecho diez sellos independientes que han formado el grupo Llegir en Català: : Alrevés, L'Avenç, Saldonar, El Gall Editor, Gregal, LaBreu, Llibres del Delicte, Meteora, Periscopi y Raig Verd. Según Jordi Ferré, no solo son pequeñas estas nuevas editoriales. «Las supuestas editoriales medianas, como Angle-Cossetània, que facturan 2,5 millones de euros tras fusionarse, son también pequeñas». Y mientras que tienen difícil competir con los grandes en la ficción, lo hacen mejor en la no ficción. «A la hora de tener ideas estamos en igualdad de condiciones».

LA EDITORIAL DEL AÑO
En lo más alto con solo cuatro libros

Es una pequeña editorial (o una editorial reducida para capear la crisis) precisamente la que ha dado la campanada este año. Con solo cuatro libros publicados (y dos del 2012), La Campana ha conseguido tener seis títulos entre los más vendidos ('Victus', 'Wonder', 'La veritat sobre el cas Harry Quebert'...). «El papel del editor pequeño es importante porque son los que en buena parte apuestan por el libro minoritario y de calidad», sostiene su editora, Isabel Martí. Aunque diferencia su caso, en el que una buena elección de títulos y un trabajo intensivo con ellos ha hecho que disfruten del lado bueno de la concentración de las ventas en unos pocos títulos. «Apostamos por una tercera vía, el libro popular pero de calidad. Y competimos con los grandes, porque no solo el tamaño lleva al éxito: creerlo es una mentalidad del siglo XX, no del XXI».

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