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Fallece a los 50 años el editor Manuel Fernández-Cuesta

Fue el editor de Península durante los últimos seis años

ERNEST ALÓS / Barcelona

En el trato personal no tenía un no para nadie, y sí una sonrisa a prueba de bombas. Ideológicamente, Manuel Fernández-Cuesta (Madrid, 1963), editor sin editorial desde el pasado 27 de junio (antes lo fue de Debate y, hasta esa fecha, de Península), marxista aún (y más ahora) y antiguo redactor jefe de 'Mundo Obrero', siempre lo tenía a punto, hasta el punto de que cuando descubrió Twitter tomó como costumbre acabar el día con mil y una variaciones de la negativa: 'No, faltaría; No, cálidamente; No, of course; No, evidentemente; No, y siempre no...' Ayer fue encontrado muerto en su casa de Madrid, a los 50 años, aparentemente a causa de un fallo cardiaco.


Fernández-Cuesta, nieto del fundador del diario deportivo 'Marca', aclaraba que pertenecía al ala liberal de su familia (dos de sus tíos fueron ministros de Franco). Él, en cambio, siempre estuvo en la órbita del PCE, sector insobornable: en uno de sus últimos artículos denunciaba agriamente las componendas de Carrillo en la transición.

En el año 2007 dejó el sello Debate para hacerse cargo, con un pie en Madrid y otro en Barcelona, de la editorial Península. Allí mantuvo una línea de ensayo crítico, intentando combinar títulos más sólidos con otros («líquidos», les denominaba) que fueran más accesibles. 'Storytelling', de Christian Salmon, fue su 'best-seller' en esta etapa. Desde hace dos años también dependían de él, formalmente, el resto de sellos en castellano del grupo: Aleph, Salsa y Luciérnaga. Aunque a Península al que dedicaba su tiempo. Y, sobre todo desde que vio que su futuro profesional iría por otros caminos, sus combativas colaboraciones en 'Rebelión' y 'diario.es'.
Hace solo 15 días se le propuso su despido al frente de Península, que fue pactado con la empresa. Desde hace meses preveía que su permanencia en el Grup 62 no iría más allá del momento en que se produjera el control mayoritario por parte de Planeta, y ya tenía en mente otros proyectos en el sector editorial que se han visto trágicamente truncados.