Las nuevas librerías 'de autor'

Libreros contra viento y marea

Nuevos establecimientos combaten la crisis con criterio, austeridad y trato individual al lector

Dòria Llibres. La histórica del sector Núria Dòria cumple ya ocho meses con su nueva librería en Mataró.

Dòria Llibres. La histórica del sector Núria Dòria cumple ya ocho meses con su nueva librería en Mataró. / JOAN CORTADELLAS / FRANCESC CASALS / JULIO CARBÓ

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ERNEST ALÓS / BARCELONA

En el último año, el cierre de librerías como Catalònia, Robafaves o Proa ha hecho evidente que el sector se encuentra en plena crisis. Con un descenso de ventas del 25% de media desde el 2010 no puede ser de otra manera. Pero en toda crisis hay quien cae, quien aguanta al límite de su capacidad de resistencia, quien se reinventa y también quien lanza nuevas iniciativas adaptadas a un entorno difícil. Es el caso de pequeñas librerías que siguen abriendo sus puertas: pequeñas, especializadas, familiares o incluso unipersonales, selectivas con los libros que eligen, orientadas al lector intensivo que no ha renunciado a la lectura, con actividades como clubs de lectura y presentaciones y volcadas en el consejo y la atención al lector. Sin ir más lejos, mañana abre en el Eixample La Impossible, una iniciativa de tres libreros de la desaparecida Proa Espais. Y hace dos semanas, la todavía joven La Caixa d'Eines abrió su segundo local, especializado en el libro infantil, en Gràcia.

"Más que especializadas son librerías especiales, casi de autor", explica el secretario técnico del Gremi de Llibreters, Marià Marín. Eso sí, con menos metros cuadrados, libros y trabajadores que las que van cayendo. "Son más pequeñas, pero seguro que son más eficientes", añade.

La Impossible: el legado de la difunta Proa Espais

El pasado mes de enero cerraba la librería Proa Espais, en la calle de Rosselló. Sus ventas eran estables pero la situación de su propietaria, Enciclopèdia Catalana, en pleno ERE, y una estructura demasiado cara (dos plantas con un alquiler de los del 2005 y siete trabajadores) la condenaron. Tres ex-Proa (la directora, Olga Federico, Mireia Perelló y Tono Cristòfol) ofrecen ahora una nueva casa a sus antiguos clientes, La Impossible, en Provença, 232. "Es un riesgo, claro. Pero el modelo de una librería especializada en catalán es aún válido, aunque redimensionado", explica Federico. En 85 m2 muy bien aprovechados, concretamente. "Seleccionamos mucho las novedades: no todo lo que se publica en catalán tenemos por qué tenerlo. Y en castellano la selección será aún más estricta", añade. Para entendernos: la traducción al catalán de Dan Brown en catalán, pase. En castellano, ya no.

Las prioridades de la librería: libro de fondo, literatura, clásicos, historia, país... sin que las novedades tengan por qué estar en primera fila. Un punto en común con todas las nuevas pequeñas librerías: importa más que los encargos sean eficientes que unas estanterías abarrotadas. "Tener el libro en 24 horas es excepcional: pero en 48 o 72 horas, no", explica Perelló. "Lo que quieren los clientes es establecer un diálogo y que hagas un seguimiento de su encargo", añade Federico. "Se trata de establecer un intercambio de conocimientos, que los clientes también te hablen de su lectura", sostiene Mireia Perelló. En el día a día y en talleres o clubs de lectura. "El público tiene la respuesta. Ha llegado el momento en que han de decidir si quieren participar en la vida cultural de la ciudad", concluye Olga Federico.

La Caixa d'Eines: la tercera librería infantil de Gràcia

Algunas de las librerías jóvenes con más éxito son establecimientos especializados en el libro infantil (como Abracadabra, en Barcelona, o El Pati de Llibres, en Sant Cugat) o con un espacio generoso dedicado a ellos (La Caixa d'Eines, en la calle de Aragó). Sus responsables, Carme Prims y Marta Adell, madre e hija, acaban de coger al vuelo una oportunidad para abrir la segunda Caixa d'Eines en el local que dejaba libre una librería náutica en la plaza de la Revolució de Gràcia, justo delante de uno de los pocos espacios infantiles de juegos del barrio. "En el libro infantil la crisis se nota mucho menos", sostiene Adell. Son 80 m2 y han aprovechado las estanterías y la decoración de los antiguos ocupantes. El modelo de pequeña librería especializada está extendido en Gràcia, con cerca de 25 locales, dos de ellos infantiles, Casa Anita y Luz de Lula. "Nuestro modelo -dice la librera- es el de la librería pequeña de recomendación: yo recomiendo, los lectores recomiendan, los niños dicen que les gusta y queremos que puedan elegir, que sea una librería orientada hacia sus intereses y que fomente el gusto por la lectura..." Y como en todas las librerías de nuevo cuño, no todos los libros entran por la puerta. "Hay colecciones que les gustan a los niños y niñas, y por supuesto las tenemos. Pero los libros demerchandisingde dibujos animados y películas, no", explica Adell. Los clubs de lectura de niños y jóvenes, añade, no tienen mucha participación, pero sí entusiasta: "Pueden hablar de libros con niños con los que comparten intereses". Y aún funcionan mejor los talleres con las escuelas.

Dòria Llibres: Robafaves cerró, pero abrió Dòria

Entre junio del 2012 y enero del 2013, el traumático cierre de Robafaves fue noticia. No tanto que a 50 metros, y junto al nuevo Abacus de la calle de la Riera, abría una nueva librería en Mataró, Dòria Llibres, fundamentalmente literaria. Y allí sigue, ya asentada, con la veterana Núria Dòria (hija del fundador de La Galera y con un largo pasado librero en Abacus, Proa y una frustrada experiencia en Olot) al frente: "Es una librería pequeña, donde entran los libros que queremos. Y con muchas actividades: llevamos 30 presentaciones y planeamos actividades de lectura en voz alta para adultos, recomendación de libros infantiles para los padres, maridajes de libros y lecturas..." Mima los libros de la pléyade de nuevas pequeñas editoriales, otro punto en común con establecimiento similares, como L'Espolsada de Granollers. "Los pequeños, libreros y editores, tenemos que ayudarnos", argumenta. Estar al lado de un Abacus no le importa. "La gente no quiere tanto encontrar el libro sino a una persona en la que confíe, con la que hablar de libros, que le dé información, que le busque un libro y no la deje tirada".

Librerías de crisis: libros de ocasión y segunda mano

Otro formato de comercio propio de tiempos de crisis va sumando también aperturas: los puntos de venta de libros de ocasión y segunda mano, a precios de derribo. En el caso de Re-read, en la calle de Rosselló, se trata de libros de segunda mano a precios fijos: uno, tres euros; dos, cinco euros. Otra recién llegada, hace dos meses, es Tramuntana de Llibres, un pequeño local junto al mercado de Santa Caterina a cargo de una periodista «reinventada», Esther Benito. "Vendo libro de ocasión, de oferta, descatalogado y de segunda mano: se trata de tener libros a precios asequibles".

El balón de oxígeno del libro en depósito

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La alternativa es el depósito: el librero solo paga al editor lo que vende. Un recurso cada vez más utilizado por ambas partes, aunque algunos grandes grupos se resistan e incluso redoblen la presión sobre los libreros para evitar impagados. Eso sí, para conseguir este tipo de tratos es clave la confianza que da tener un historial en el sector, algo con lo que han contado tanto La Impossible como La Caixa d¿Eines y Dòria.