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Emocionante debut del Orfeó Català y del Cor de Cambra en Viena

Kent Nagano ha capitaneado a la Sinfónica de Viena en un soberbio concierto en el Konzerthaus para conmemorar el centenario de los 'Gurrelieder', de Schoenberg

MARTA CERVERA / Viena

Sesenta y cuatro voces del Orfeó Català y 20 del Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana han hecho historia en el Konzerthaus de Viena participando la noche del viernes en un magnífico concierto capitaneado por el japonés Kent Nagano para conmemorar el centenario de los 'Gurrelieder', de Arnold Schoenberg. Se trata de una obra singular que requiere de grandes efectivos sinfónico-corales.

Ovación de siete minutos

El público ha ovacionado a los amplios efectivos desplegados: los 120 músicos de la Orquesta Sinfónica de Viena, las cerca de 200 voces del los coros de la Singakademie y del Teatro Nacional Eslovaco, que se empastaron con las dos corales catalanas a la perfección en algunos pasajes. Siete minutos han durado los aplausos para ellos y el potente elenco de solistas que ha protagonizado este poema dramático inspirado en una leyenda medieval danesa. La soprano Angela Denoke, los tenores Jay Hunter Morris y Kurt Azesberger, la mezzo Mihoko Fujimura y el barítono Albert Dohmen se han entregado en la interpretación de una obra sobrecogedora con un final esplendoroso, una prueba de fuego especialmente para los voces masculinas en la parte coral.

Internacionalización

El impulso que desde la dirección del Palau de la Música se ha dado a las voces de la casa ha hecho posible gozar de una velada histórica que ha llenado de ilusión a los miembros del coro amateur del Orfeó Català y al profesional del Cor de Cambra, que dirige Josep Vila Casañas. Era la primera vez que ambas formaciones coincidían en la interpretación de la pieza en el extranjero. Y en el futuro habrá más compromisos internacionales. La próxima temporada actuarán en Lisboa, avanzó Joan Ollerdirector general del Palau, encargado de impulsar la internacionalización de las formaciones estables del auditorio modernista.

"Actuar aquí dirigidos por Kent Nagano y dentro de una semana con la Filarmónica de Berlín, dirigidos por Rattle, es algo que nunca hubiera imaginado. Estoy supersatisfecha", ha destacado tras el concierto una de la cantante más veterana del Orfeó, Montse Suriñach. Las cosas han cambiado mucho desde que Fèlix Millet tuvo que salir por la puerta trasera del Palau de la Música tras descubrirse el expolio que llevó cabo su mandato. "Esto hubiera sido impensable con él", añade la cantante, abuela de 12 nietos que lleva desde principios de los 80 con el coro y ya piensa en la retirada. 

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