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Barcelonés por accidente

AMAT ESCALANTE. Nacido en Barcelona en 1979, de padre mexicano y madre estadounidense, el prometedor cineasta ha sido reconocido en Cannes con el premio al mejor director por 'Heli', su tercera película.

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NANDO SALVÀ / Cannes

Aunque la mala suerte que nuestro país ha acumulado últimamente en los grandes festivales de cine nos tiente a apropiarnos de los triunfos de Amat Escalante, no deberíamos hacerlo. De padre mexicano y madre estadounidense, es verdad que nació en Barcelona, pero casualmente, y, aunque muchos años después, cuando decidió hacerse director de cine, eligió su ciudad natal para formarse, dice sentirse totalmente mexicano.«Mis padres estaban viajando por Europa y el día que yo nací se encontraban en Barcelona», explica el cineasta de 34 años, que fue inscrito con un nombre de sonoridades catalanas.«De haberme adelantado unos días podría haber visto la luz en Escandinavia». Gracias aHeli, el tercer largometraje que dirige y el tercero con el que participa en el Festival de Cannes -aunque los dos anteriores, Sangre(2005) yLos bastardos (2008) lo hicieron fuera de competición-, Escalante obtuvo el domingo el premio al mejor director.

Helise sitúa en uno de los estados más violentos de México, Guanajuato, donde el director pasó su infancia y juventud. La película narra la espiral de crimen y venganza en la que cae una familia cuya hija de 12 años se enamora de un cadete de policía implicado en un caso de desvío de droga. Un mundo de corrupción institucionalizada y crueldad endémica poblado por agentes de la ley que con una mano decapitan caniches mientras con la otra convierten a niñas en esclavas sexuales.«México es un país maravilloso pero padece un virus que ha invadido ciertas regiones.Mediante mis personajes he querido mostrar consecuencias de esa enfermedad como la pérdida de inocencia y la desintegración de la familia».

Y lo hace de forma contundentemente brutal: durante la proyección deHelien Cannes hubo espectadores que abandonaron la sala a causa de escenas como la tortura de un joven a quien destrozan las costillas con un bate y flambean los genitales. Un grupo de niños que juegan a la Wii se turnan para colaborar en la paliza. Detrás de ellos, en la cocina, una mujer prepara té.«¿Qué sentido tiene no mostrar la violencia solo para que el espectador no sufra, si la vida real no es así?», se defiende Escalante.«Desde un punto de vista moral, nuestra responsabilidad consiste en mostrar esas atrocidades como son, tristes y sucias».

De hecho, la violencia que permanece enquistada en la sociedad mexicana es el asunto de cabecera de la filmografía de Escalante. En su cortoAmarrados(2002), un niño sin techo y adicto al pegamento se veía abocado a un círculo vicioso de disfunción y abusos sexuales;Sangre ponía el foco en el ámbito doméstico para retratar a una pareja lastrada por los celos y el maltrato, y enLos bastardosdos mexicanos que trabajan clandestinamente en Los Ángeles aceptan el encargo de asesinar a una mujer.

¿Es posible contar historias mexicanas y sin incluir violencia en ellas?«Espero poder hacerlo en mi próxima película, pero la realidad es que en los últimos siete años, 70.000 personas han sido asesinadas en México», lamenta el director.«Hay dos realidades opuestas: el hombre más rico del mundo vive en México, y lo que les pasa a las personas más pobres del mundo, algunas de las cuales también viven en mi país, le trae sin cuidado. Definitivamente, algo no funciona». En todo caso, las películas de Amat Escalante no son cine con mensaje o de tesis.«A mí me interesa más bien crear atmósferas», matiza.

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Discípulo de Reygadas

Así ha sido desde que a los 15 años dejó la escuela para perseguir su sueño de hacer películas. Al principio no fue fácil.«Pasé seis meses en una escuela de cine en Barcelona[el Centre d'Estudis Cinematogràfics de Catalunya], pero no era lo mío. Acabé aprendiendo por mi cuenta, leyendo muchos libros y, sobre todo, viendo películas y enamorándome de cineastas como Robert Bressson, Luis Buñuel y Sergio Leone». Alternó trabajos de subsistencia con sus primeras experiencias tras la cámara y, a los 18 años, descubrió a su compatriota Carlos Reygadas, para quien trabajó como ayudante de dirección enBatalla en el cielo (2005). Desde entonces, Reygadas ha producido todas sus películas.«Carlos desempeñó un papel muy importante en mi carrera, creyó en mí desde el principio», comentaba Escalante el domingo tras recibir en Cannes el mismo premio que Reygadas obtuvo el año pasado gracias aPost Tenebras Lux(2012). ¿Casualidad? Difícilmente.