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El festival Primavera Sound

Como estrellas del rock

Phoenix conquistó el escenario más grande del festival

J. B.
BARCELONA

Phoenix es uno de esos grupos que justifican la existencia del concierto frente a la grabación discográfica. El grupo de Versalles se comió el escenario más grande e intimidante del festival, el Heineken, con un repertorio de pop vehemente, con invasivos gestos rockeros y una demoledora base rítmica. Único pero: dependió demasiado de su penúltimo disco, Wolfgang Amadeus Phoenix.

Pero si la música en directo, y más en un gran recinto, debe sacudir al público, Phoenix es el grupo. Un set expeditivo que se abrió con Entertainment y tensó la cuerda con piezas nuevas como The real thing Trying to be cool, y repescas enriquecidas de Lasso, Lisztomania, Fences...

'SET' IMPLACABLE / Doble ración de teclados y, a veces, de percusiones con dos músicos extra, pero la guitarra poniendo todos los acentos. Ritmos bailables, infecciosos, sexy. Con Girlfriend y Chloroform siguió la exhibición, y el repertorio tan solo se atascó un poco con las divagaciones que siguieron a Love like sunset. Pero 1901 pudo con todo. Capitulación.

Que un individuo escuálido y poco expresivo como Thomas Mars se crezca como frontman solo se explica por la potencia contagiosa de las canciones que tiene entre manos. Hasta J. Mascis (Dinosaur Jr) cayó en sus redes y se sumó a la recta final, rumbo a Rome y el reprise épico de Entertainment. Exhibición de poder.

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