CRÍTICA

El mundo de ayer de Wiesenthal

'Siguiendo mi camino' ilustra los viajes del autor barcelonés

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XAVIER MORET

Leyendo a Mauricio Wiesenthal me ha venido a la cabeza el último libro de Stefan Zweig,El mundo de ayer.Y es que tanto la vida como los viajes de este original escritor parecen alejados del mundo de hoy. Este apátrida sin fronteras, nacido en Barcelona en 1943, ha vivido en tantos lugares que resulta imposible contarlos: fue bohemio (que nohippy) en París, ha sido actor de fotonovelas, cantante, fotógrafo, extra enLawrence de Arabia, profesor, viajero, poeta, experto en vinos, aficionado al circo y, por supuesto, escritor. No es extraño, por tanto, que en el prólogo deSiguiendo mi camino él mismo nos advierta de que «este libro quiere ser una defensa del humanismo y un alegato contra la especialización».

Más partidario del barco que del avión (¡ah, elQueen Elizabeth!), delslow travel, los grandes hoteles y los salones ilustrados, Wiesenthal presume de llevar corbata de lazo y tiene un aire de galán de antes. Él no es de los que tenían rollos o ligues, sino de los que se enamoraban. Y lo cuenta en este libro en el que, al ritmo de canciones de antes, desgrana episodios de una vida viajera que ya habían asomado enEl esnobismo de las golondrinas. El libro, como siempre sucede con los de Wiesenthal, se lee con una sonrisa, al tiempo que uno admira el saber vivir del autor, sus interesantes relaciones, su estilo, su amplia cultura y las frases brillantes que a menudo ilustranel mundo de antes. Un ejemplo: «Eran otros tiempos, cuando todavía en Europa se consideraba de mal gusto presentarse con barba de tres días».

«He cantado en elQueen Elizabeth, en el Hotel Excelsior Victoria de Sorrento, en la taberna de mi amigo Pierino en Capri, en el Café Tortoni de Buenos Aires, en el Hotel Cristina de Algeciras, en los cafés de París... en muchos sitios donde me pagaban pocos centavos por el sentimiento pero me llenaban de plata el recuerdo», escribe Wiesenthal en este libro nacido de unas cartas cruzadas con Alfredo Valenzuela.

Cortázar, Zweig, Hemingway, Sartre, Blasco Ibáñez, Stefan Zweig, Pemán y muchos otros personajes asoman en estas páginas vertebradas por una cultura sólida, unas canciones románticas y una idea de Europa que languidece por momentos.

3 SIGUIENDO MI CAMINO

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Mauricio Wiesenthal

Acantilado. 480 p. 26 €