18 sep 2020

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UNA MIRADA CREPUSCULAR A LA LITERATURA

Luis Goytisolo advierte del declive actual de la novela

El autor gana el Anagrama con una reflexión sobre el futuro de la ficción

ELENA HEVIA
BARCELONA

Hace años que Luis Goytisolo (Barcelona, 1935), el menor de los tres hermanos escritores, vive retirado del tráfago barcelonés o madrileño, únicamente dedicado a su literatura. Su último trabajo, Naturaleza de la novela, que significativamente sigue a la reedición en un solo volumen de la que es considerada su obra maestra, Antagonía -un Everest literario-, acaba de depararle el Premio Anagrama de Ensayo. Otro escritor catalán, Jorge Carrión (Tarragona 1976), ha quedado finalista con su obra Librerías, una crónica literaria cruzada con literatura de viajes y elementos autobiográficos que pasa revista a las grandes y míticas librerías de ciudades como París, Nueva York, Londres, San Francisco o Barcelona -ahí están Laie y La Central-, muchas de ellas en grave peligro de extinción.

Naturaleza de la novela, el ensayo ganador, es un punto y aparte, una reflexión de Luis Goytisolo «sintética y nada académica» -como se encarga de precisar el editor Jorge Herralde- en tiempos crepusculares sobre el supuesto final de ciclo en el que vive el género.

La curiosidad es que la obra ganadora, que verá la luz en las librerías en mayo, es su primer texto ensayístico concebido como obra unitaria, sobre el incierto futuro de la narrativa con un ojo puesto en los esplendores del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. Tiempos pasados que al autor barcelonés siempre le parecen mejores. Poco hay ahora que reseñar. Puesto a considerar los nombres de los escritores en activo que según él deberían poner a salvo ese futuro, Goytisolo, haciendo un gran esfuerzo, cita a W. G. Sebald, un autor fallecido en el 2001 y, bajando el listón, asegura que Houellebecq le «divierte», aunque no lo considere un gran escritor.

Naturaleza de la novela sigue la estela de El porvenir de la palabra, una recopilación de artículos publicados en el 2002. Cauto, no desea Goytisolo hacer un contundente acto de fe pesimista sobre el futuro de la literatura porque ya en 1989, durante una conferencia en Québec, le echaron los perros cuando auguró el declive de la novela. «Estoy convencido de la persistencia de la novela, de la buena novela, y la prueba es que hoy todavía leemos a Homero en todo tipo de formatos y traducciones impensables hace siglos».

Para Goytisolo la gran influencia en literatura es la Biblia. «La educación cristiana, se crea en ella o no, forma parte del código genético occidental». Así, divide a autores como Faulkner, Dostoievski y Benet como seguidores del Antiguo Testamento, mientras escritores como Proust, Hemingway, Flaubert, Tolstoi y el propio Goytisolo se encuadrarían en la estela de las nuevas escrituras, más vívidas y más cercanas a nosotros.

ACTIVIDAD PARA UNOS POCOS / ¿Y el futuro? Vaticina el autor en su ensayo que la lectura se convertirá en una actividad especializada y por lo tanto prescindible para el gran público y eso, unido al actual ocaso de las humanidades, no propiciará la eclosión de nuevos autores. ¿Qué es, pues, lo que sobrevivirá? Pues la «verdad novelesca» que se abrirá paso gracias a unos pocos. Una verdad incuestionable «que no puede dejar de afectar a quien la lea, hoy como ayer o como mañana».