Ir a contenido

Cuando 'más' nunca es suficiente

ROGER ROCA
BARCELONA

Se llama Andrés Rojas, pero nadie le conoce por su nombre. Desde que llegó de Caracas hace ya más de diez años, es el Pricto. Productor, propietario de un sello discográfico on line, compositor, teórico, multiinstrumentista, director del estudio de sonido 401... Es, además, el líder de Filthy Habits, una banda de homenaje a su héroe, Frank Zappa, que hoy en el Jamboree ofrece dos conciertos distintos. A las 20.00 horas, música de Zappa. Y a las 22.00, nada menos que La historia del soldado de Igor Stravinsky. Todo arreglado y orquestado por él mismo respetando fielmente los originales, pero con añadidos de cosecha propia. «Tocamos todos los arreglos de Zappa, pero más. Todos los de Stravnisky, pero encima con baterías de rock». Él mismo se ríe cuando lo cuenta. Es consciente de que para el común de los mortales, lo suyo es demasiado. Para El Pricto, menos no es una opción. «Es que soy un totalista. Para mí más siempre es más».

De pequeño quería ser guitarrista, pero sus padres, que le mandaron a triunfar a la escuela de tenis que formó a André Agassi y Monica Seles -duró poco: se lesionó-, pensaron que en la música no había futuro y tuvo que estudiar ingeniería de sonido. Se curtió como hombre orquesta del audio en un canal de televisión de deportes, pero harto de la soledad del estudio y de vivir con miedo en Caracas, voló a Barcelona. «Quería liberarme y tocar con gente». Aquí encontró músicos afines, perros verdes como él mismo que no encajaban en ninguna escena en concreto. Algunos de ellos son miembros de Filthy Habits y muchos publican en Discordian Records, el sello que montó hace un año y que es punto de encuentro de muchos de esos músicos que iban por libre en la ciudad.

UNA PRÓXIMA ÓPERA / El sistema es simple: El Pricto pone el estudio a su disposición y publica los discos de forma gratuita. No hay dinero de por medio, porque el mercado no lo permite y porque quiere facilitar que los músicos se conozcan y, a la larga, que se hagan un nombre entre el público. «Ahora empieza a haber conciertos, que era a lo que apuntaba cuando monté el sello». Mientras tanto, rellena páginas y páginas de cuadernos manuscritos con teorías musicales asombrosas que quizá un día verán la luz, y prepara su próximo movimiento: una ópera. «Se me da bien lo complejo». Se le da mal lo sencillo.