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NOVELA GRÁFICA SOBRE UFOLOGÍA

Un punto azul pálido

Un cómic del andaluz Pablo Ríos narra ocho casos famosos de personas que afirmaron tener contactos con seres de otros planetas

Joel Mercè

La sonda espacial Voyager 1 tomó en 1990 una imagen de la Tierra desde una distancia de 6.000 millones de kilómetros. Esa fotografía recibió el título de Un punto azul pálido, porque en ella nuestro planeta se ve así: como un pequeño destello de luz. El astrónomo Carl Sagan usó el mismo título para uno de sus libros más famosos.

Es precisamente Sagan el personaje que abre y cierra Azul y pálido, la primera novela gráfica de Pablo Ríos (Algeciras, 1978). El libro recoge ocho historias de personas a las que les cambió la vida un encuentro con extraterrestres. Todos los casos son muy conocidos entre los aficionados a la ufología, entre los que se encuentra el propio Ríos.

El cómic presenta cada uno de los contactos con seres de otros mundos a través de testimonios, como si fueran capítulos de un documental. Son los protagonistas o sus familiares quienes cuentan al lector la historia, en primera persona y hablándole directamente.  Los extraterrestres  no son lo más importante, sino que el foco se centra en las personas con quienes contactaron. «Detrás de cada marciano hay un ser humano», explica el autor.

El dibujo de Ríos es camaleónico.   En la mayoría de ocasiones usa como referencia material gráfico real de los casos para darles verosimilitud, pero también es capaz de soltarse y narrar un capítulo con un estilo que imita de manera fiel el de Jack Kirby, el creador gráfico de la mayoría de personajes clásicos de Marvel.  Sin embargo, cuando Ríos habla de influencias en Azul y pálido, la principal no procede del mundo del cómic: «Lo que más me ha inspirado en la planificación y en el tono ha sido la película Señales, de M. Night Syamalan», comenta.

Beneficios a partes iguales

El autor es novel, pero también lo es la editorial. Entrecómics es una de las páginas web sobre cómic más importantes de España y, desde el pasado Salón del Cómic, se han lanzado a editar.  Los cuatro socios de la editorial viven dispersos por la Península y se ganan la vida con trabajos que poco tienen que ver con escribir sobre tebeos y editarlos. Lo mismo que Pablo Ríos, que trabaja ocho horas al día en una oficina y que ha dibujado la novela gráfica a ratos: levantándose temprano, acostándose tarde y los fines de semana.

El cómic es una apuesta personal, tanto del dibujante como de la editorial. Una vez se haya pagado el coste de la imprenta, la mitad de los beneficios será para el autor y la otra mitad, para los editores.

El canal principal de venta de Entrecómics Comics es internet, aunque hay una pequeña cantidad de librerías que venden el libro, repartidas por toda España. De momento, el álbum ya ha despertado el interés de los aficionados a la ufología, tanto de los que creen en los contactos como de los que se dedican a desmontarlos.

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