Un iniesperado hallazgo publicitario

Alegría en la red

Un anuncio en vídeo del Banc Sabadell en Youtube se cuela entre los 20 más vistos y difundidos del mundo

Arriba, tres fotogramas del vídeo. El chelista, de la OSV, abajo.

Arriba, tres fotogramas del vídeo. El chelista, de la OSV, abajo. /

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JUAN FERNÁNDEZ
MADRID

Pretendía ser solo un modesto pero sentido homenaje a la plaza de Sant Roc de Sabadell, donde el banco que pasea el nombre de la localidad abrió hace 130 años su primera sucursal, pero la original idea que tuvo la entidad bancaria de organizar un flashmob musical y lanzarlo a internet se ha revelado como un inesperado hallazgo publicitario para esta ciudad. En seis meses, el vídeo ha recibido más de ocho millones de visitas y 80.000 comentarios favorables en Youtube y se ha convertido en un fenómeno viral en la red, donde ya figura en la lista de los 20 videoanuncios más difundidos y reenviados del mundo.

Los caminos del márketing son inescrutables. Hay campañas con presupuestos multimillonarios que apenas logran hacer ruido y gestos sin aspiraciones de grandeza que se revelan como auténticos hitos populares. Internet, donde las reglas las impone el usuario, y no las marcas, tiene mucho que ver en este nuevo reparto de poderes, y el caso de Som Sabadell -nombre del vídeo viral de la entidad bancaria catalana- parece ser un ejemplo de libro. Sin contar con ninguna inversión publicitaria, ha logrado colar el nombre de la localidad -y, de paso el del banco- en el ranking que publica todos los años Unrully Media, la agencia internacional de medición de audiencias en internet que se encarga de hacer el seguimiento de los clips publicitarios más vistos, comentados y difundidos de todo el planeta.

El Sabadell es la única marca española que ha logrado aparecer en este selecto listado, copado por las principales marcas comerciales internacionales, como Google, Coca-Cola o Volkswagen. El banco ocupa el puesto 18 gracias a las 800.000 veces que los usuarios de las redes sociales, principalmente de habla inglesa, reenviaron el clip a sus amigos y conocidos.

Gran impacto para una acción que solo ha costado los honorarios de la Orquestra Simfònica del Vallès, (OSV), el Cor d'Amics de l'Òpera de Sabadell, la Coral Belles Arts, el Cor Lieder Sabadell y la estatua humana vestida de chaqué que participan en el vídeo. El resto lo aportan los anónimos vecinos de la localidad barcelonesa que el pasado 19 de mayo, sábado, se vieron sorprendidos al descubrir la que se lio en la céntrica plaza de Sant Roc.

Como si se tratara de una reunión espontánea, uno a uno, 40 músicos y 60 cantantes empezaron a salir de calles aledañas y portales cercanos y fueron uniendo sus instrumentos y voces para interpretar al aire libre la Novena Sinfonía de Beethoven. En cuestión de minutos, la plaza entera era un improvisado auditorio operístico entregado con fervor a las notas del Himno de la alegría. Lo que empieza de forma indefinida y azarosa, al cabo de unos segundos alcanza cotas de gran emotividad, ante la perplejidad de los viandantes que acaban aclamando el inesperado concierto.

Elisabet Valls, directora de márketing del Banc Sabadell, apela a este factor emocional para explicar el éxito del vídeo. «Ocurrió algo mágico ese día, salió todo redondo, pero lo lanzamos a la red sin la menor pretensión. Solo queríamos brindarle un homenaje a la ciudad donde había nacido la entidad, nuestra expectativa era local, no internacional», explica. Para su sorpresa, el clip empezó a difundirse rápidamente y antes de acabar el verano había cruzado a América, donde ha recibido gran parte de las descargas y multitud de comentarios elogiosos por su sencillez y emotividad.

LAS BAMBALINAS / El making off de la grabación daría para otro vídeo. La sede central del banco sirvió de escondite para los músicos y sus instrumentos durante las horas previas al recital y desde allí fueron saliendo discretamente para repartirse por las calles cercanas y confluir en la plaza a la hora señalada simulando un encuentro casual. Tres tomas fueron suficientes para montar la versión definitiva, aunque el público acabó pidiendo más. La elección de la pieza musical no entrañó debate. «Por su capacidad de impacto, y por ser el himno de la humanidad, entendimos que la sinfonía de Beethoven era perfecta», cuenta Alberto Sampablo, gerente de la Orquestra del Vallès.

No era la primera vez que esta compañía sinfónica, que ha actuado en cárceles y acompañando a Comediants y a Sting, se metía en berenjenales impropios. «Nos faltaba hacer un flashmob, y ya teníamos ganas», confiesa Samplablo. Este encargo entrañaba sus riesgos. El principal, llevar una orquesta al completo hasta una plaza y que todo pareciera improvisado. «Era la primera vez que hacíamos algo así, sin partituras y con un único ensayo previo, pero al terminar nos quedamos con la sensación de haber participado en algo grande», recuerda. Internet y las redes sociales se encargarían en las semanas siguientes de confirmar esa impresión.

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