Ideas

Los otros, también

Se lee en minutos

JAUME SUBIRANA

Te puede interesar

Cuando el año se acaba es un clásico esperado el artículo de Albert Manent recordándonos las efemérides culturales de los 12 próximos meses. En el 2013, después de haber obviado en el 2012 a Antoni M. Alcover o Josep Ferrater Mora, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona tienen (como apuntaba hace poco Lluís Cabrera) una espléndida oportunidad para olvidarse de Carmen Amaya, la más famosa gitana catalana y una de las brandes bailaoras flamencas, nacida (por mucho que algunos dijeran que en el Sacromonte porque cuadraba mejor con su biografía) en las barracas del Somorrostro, entre la Barceloneta y Poblenou, allí donde hoy los turistas juegan al voleibol.

Además del de Amaya, dos nombres que el programa del merecidísimo centenario oficial de Salvador Espriu no debería hacernos olvidar son los de Giuseppe Verdi y Richard Wagner, nacidos en 1813, con calle en Gràcia el italiano y triste placita en Sarrià/Diagonal el alemán, mucho más catalán que el compositor de Nabucco (el pasado día 7 se inauguró en Venecia la exposición Fortuny e Wagner, que incluye un par de piezas de Joan Brossa cedidas por la fundación del poeta, integrante como Joaquim Pena, Francesc Viñas o Adrià Gual de la saga de wagnerianos catalanes). Y en catalán el próximo 2013 deberá también añadir a la lista de centenarios no institucionalmente celebrados (sobre todo ahora que el PP balear ahorra en política identitaria abandonando el Institut Ramon Llull) el del nacimiento de Bartomeu Rosselló-Pòrcel, que en Catalunya escribió uno de los más bellos poemas modernos en la lengua de Llull evocando a Mallorca durante la guerra civil. Y los de la poeta Joana Raspall, felizmente instalada en Sant Feliu de Llobregat, o el escritor y editor Joan Teixidor. O los de la bibliotecaria Aurora Díaz-Plaja, el cardenal Narcís Jubany, la pianista Maria Canals, los arquitectos Antoni Bonet y Antoni de Moragas, el activista cultural Joan Ballester... Por no hablar del centenario de la muerte de Enriqueta Martí, la vampira del Raval. Nombres y repertorio no faltan.