LITERATURA CATALANA

Mujeres incómodas

La escritora y traductora Bel Olid escribe sobre incomunicación, sexo, muerte y el papel de la mujer en los 13 cuentos breves de 'La mala reputació', ganador del premio Roc Boronat

Bel Olid 8Tras el premio Documenta, publica por primera vez sus cuentos.

Bel Olid 8Tras el premio Documenta, publica por primera vez sus cuentos. / FERRAN NADEU

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ERNEST ALÓS
BARCELONA

Una sensación de malestar. O trece, tantas como cuentos tiene La mala reputació (Proa), el libro con el que la traductora y escritora Bel Olid (Mataró, 1977) ganó el premio Roc Boronat. Malestar con el mundo en general, con la muerte, con la realidad (hay tres cuentos fantásticos, caldersianos, como el de la mujer que cada vez que sale del portal de su casa acaba en una ciudad diferente), con la violencia masculina, con lo que se espera de una mujer (de su sexualidad, de su relación con los familiares a los que se supone que debe cuidar...)

Bastantes de las narraciones de Olid son sexualmente muy explícitas. En una se aborda una relación sadomasoquista. En más de una, la violencia y/o la dominación en el interior de la  pareja. Inevitable preguntar por el fenómeno 50 sombras de Grey, y hasta qué punto banaliza una relación de dominio: «De entrada me parece que es mala literatura. Y al hacer pasar a una mujer que se somete por una mujer liberada aplica una fórmula que beneficia el modelo patriarcal».

Maternidad

Pero aunque encuentra «ofensivas» etiquetas como mummy pornmilf o yummy mummy, que en el fondo parten de considerar una anomalía que una mujer siga estando interesada por el sexo «cuando en el orden establecido tras la maternidad se le reserva el papel de procuradora de cuidados», no deja de reconocer que «dentro de lo perverso que tienen estas etiquetas, si se empieza a tener en cuenta que las mujeres tenemos deseo ya es alguna cosa».

Sobre estereotipos femeninos trata también otro de los cuentos en los que una anciana no puede ser más mala madre. «Hay una literatura-disney de la madre como persona que renuncia a todo, como si el hecho de ser madre te llevase a un estado de santidad extrema». Aunque a veces si obligue a enfrentarse a situaciones límite, como llevar a la familia a Eurodisney, una experiencia que debió de dejarle una huella imborrable a juzgar del último cuento, Mons petits, en que la canción It's a small world acaba por convertirse en la banda sonora de una pesadilla.

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Hasta ahora, Olid ha picoteado géneros. Un historia sobre los abusos de menores (Crida ben fort, Estela), un ensayo sobre el papel de la mujer en la literatura infantil comercial, una novela con la que ganó el premio Documenta (Una terra solitària, en la que utilizaba su pasado familiar de emigración de Andalucía al Maresme) y finalmente un libro de cuentos. El signo de los tiempos (y el ejemplo de clásicos como Rodoreda y Calders) le lleva más bien hacia el relato corto. «Es como comer chocolate. O como un amante con el que puedes quedar un día y no te comprometes, mientras la novela es una relación a más largo plazo».

Algunas de las 13 historias de La mala reputació son casi microcuentos. En cambio, de otra, Celobert amb papallones, podría salir una novela a partir de la relación, con tres puntos de vista subjetivos, entre tres vecinas: una actriz porno, la traductora de los (breves) diálogos de sus películas y la dependienta del videoclub de la esquina. «Me da miedo alargar las cosas demasiado y meter paja. A veces como elogio, a veces como crítica, me dicen que escribo corto. Pero los cuentos retratan momentos que te tendrían que dar la intuición de una cosa más amplia».