25 nov 2020

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EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA EN LA VIRREINA

Disparos de cámara

El conflicto palestino-israelí, en la mirada de Deüelle Lüski y Kratsman

NATÀLIA FARRÉ
BARCELONA

«Las fotos de la masacre de My Lai cambiaron la concepción de la sociedad norteamericana sobre la guerra del Vietnam». Lo explica Aïm Deüelle Lüski, uno de los dos fotógrafos que exponen hasta el 13 de enero en La Virreina, como ejemplo del papel que debe tener la fotografía. «No es solo un testimonio mudo. Es clave para construir una nueva sociedad, una nueva conciencia y una nueva democracia», continúa. Y en ese aspecto de la fotografía, el de cómo relacionar la imagen dentro de una situación histórica determinada y el cómo esta interviene en la vida sociopolítica, trabaja también Miki Kratsman, el protagonista de la segunda exposición recientemente inaugurada en la sala de La Rambla.

Deüelle Lüski y Kratsman son dos fotógrafos radicalmente diferentes en la forma pero con muchas coincidencias en el fondo. Los dos son judíos, los dos son israelís, los dos trabajan en el contexto del conflicto palestino-israelí y los dos critican abiertamente las condiciones en las que su Gobierno mantiene a los territorios ocupados. Los dos, además, cuestionan la fotografía, pero lo hacen de dos maneras diferentes. Así, mientras Kratsman reflexiona desde el fotoperiodismo, al que se dedica, Deüelle Lüski lo hace desde una perspectiva más artística, y también más artesana: se construye sus propias cámaras.

Siete de ellas se exhiben en Imágenes residuales. Fotografía documental en tiempos oscuros, la muestra dedicada a su trabajo. Son cámaras creadas expresamente para documentar un determinado acontecimiento, y solo ese. Y tienen como principal característica la ausencia de objetivos y su origen en las cámaras estenopeicas. «Una manera diferente de producir para un rol diferente de las imágenes», apunta Deüelle Lüski. La muestra exhibe tanto las fotografías realizadas por el artista, una sesentena, como los artefactos con las que las ha captado. Se muestran siete, entre ellos el que abre la exposición: la cámara bota de vino. El nombre hace referencia a su aspecto, antes de ser cámara fue una bota de vino, un aparato con 18 agujeros capaz de hacer cuatro fotos a la vez con cuatro negativos diferentes. El resultado, las cuatro imágenes, se presentan juntas. «Parecen un paisaje del siglo XIX, pero en realidad esconde todo el horror del siglo XX, es una colina debajo de la cual se guardan armas atómicas», afirma Deüelle Lüski.

ASESINATOS SELECTIVOS / En torno a la fotografía de Miki Kratsman reúne una selección del archivo del fotógrafo (20.000 películas realizadas en 26 años) sobre el conflicto palestino-israelí. Entre ellas tres imágenes de la serie Targeted killing sobre los asesinatos selectivos. Kratsman narra que consiguió el mismo objetivo que utilizan los aviones no tripulados para identificar a las víctimas, explica también que su estudio se asoma sobre el pueblo palestino de Al-Issawiya. Al unir las dos cosas, mirar a través del objetivo, desde su estudio, sobre el barrio palestino se dio cuenta de que todos los personajes que enfocaba con la cámara parecían sospechosos.