Director de cine

«Lo estético y lo horroroso tienen buena química»

El director norteamericano Scott Derrickson, fotografiado en el pasado Festival de Sitges.

El director norteamericano Scott Derrickson, fotografiado en el pasado Festival de Sitges. / DIEGO CALDERÓN

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JUAN MANUEL FREIRE
BARCELONA

Scott Derrickson se toma en serio el terror. Su primera película, El exorcismo de Emily Rose, dotaba al género de entereza dramática. Tras el pequeño desliz de Ultimátum a la Tierra, sorprende ahora con Sinister, una película de casa encantada que inquieta de verdad. El filme llegó ayer a las carteleras precedido de su éxito en Estados Unidos.

SEnDSinister no es la única película de casas encantadas que hemos visto últimamente, lo que quizá eche a algunos para atrás.

-Soy consciente de ello.

-Pero, en realidad, es mejor que la mayoría. Hay mucho esfuerzo puesto en ella. Casi parece un filme de los gloriosos 70.

-La única película que mostré a mi director de fotografía, Chris Norr, fue Klute (Alan J. Pakula, 1971). Quería reproducir su uso del scope y su sentido de la oscuridad. En realidad no hay nada comparable a las películas de esa época.

-El aspecto del sonido parece tan cuidado como en las películas de David Lynch. Hay todo un diseño sonoro.

-Sí, fue un proceso complicado. Lynch es mi principal referencia en este sentido. Por un lado, quería usar música que había encontrado por mi cuenta, como el tema Gyroscope de Boards Of Canada, que descubrí viendo un documental sobre black metal noruego: Until the light takes us. Después tenía la música original, Christopher Young. Y por último el trabajo de los diseñadores de sonido.

-¿Trabajaron juntos? En la mezcla final se une todo de forma turbadora.

-Así es, era la única manera de conseguir lo que quería. El sonido es clave; para mí es la mitad de la película. Es un elemento que afecta mucho al subconsciente.

-También sorprende la verosimilitud del drama. En esta clase de películas, las secuencias domésticas suelen ser de puro trámite.

-Sí, pásame los cereales, me voy al colegio, hasta luego cariño… Yo no quería eso. Ese es el problema del cine de terror. No cuidan ese aspecto y sales del cine habiendo olvidado a las víctimas, habiendo olvidado todo. Yo quería que el drama se sintiese real. Crear un ritmo donde se comunicaran fluidamente las secuencias domésticas con las de puro género.

-Permítame decirle que creo que ha creado un par de secuencias icónicas: el pasillo con los niños en cámara lenta y la crisis final con hacha.

-También son mis dos secuencias favoritas. La primera fue difícil de conseguir. Tenga en cuenta que Ethan Hawke camina a ritmo normal pero los niños lo hacen en cámara lenta. Coreografiar y montar algo así no es tan sencillo. Sobre el final con hacha, me alegra que le guste.

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-Es… ¿bello?

-Absolutamente. Bueno, o al menos eso espero. Hay gente que cree que el uso de los niños en este filme es excesivo. Pero yo veo eso como un piropo. Significa que hemos logrado nuestro objetivo, crear algo turbador. Otras películas usan a los niños de peor modo, pero al no generar ningún impacto real, nadie dice nada. Y sí, es bello, porque nos guste o no, lo estético y lo horroroso tienen muy buena química.