24 feb 2020

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El esperado estreno de 'Skyfall', las nuevas aventuras de James Bond

Un ícono del siglo XX

El agente Bond mantiene la lozanía y el carisma 50 años después de su primera aventura cinematográfica, '007 contra el Dr. No'

QUIM CASAS
BARCELONA

Cuando Umberto Eco escribió su ensayo sobre la cultura de masas, Apocalípticos e integrados, una de las figuras populares que tomó como motivo de estudio fue Superman. El libro se publicó en 1965, cuando solo existían cuatro películas de James Bond, aunque ya habían aparecido todas las novelas de Ian Fleming y unos cuantos cómics en prensa diaria. Entonces 007 empezaba a adquirir la categoría de icono de la cultura de masas y seguro que Eco lo habría convertido en protagonista absoluto de un nuevo ensayo sobre el tema.

Porque pocos personajes de ficción del siglo XX han alcanzado la notoriedad y controversia del agente con permiso para matar concedido por la reina de Inglaterra. Ahora se cumplen 50 años de la primera aventura cinematográfica de Bond, 007 contra el Dr. No, recordada por sus ambientes jamaicanos, su música calypso, la aparición de Ursula Andress en biquini de entre las aguas y la constatación de que los productores, habían dado en la diana con la elección de Sean Connery.

También lo hicieron con su relevo, Roger Moore, aunque sus últimas películas fueran un chiste; fracasaron luego con Timothy Dalton y acertaron con Pierce Brosnan, más refinado, y con Daniel Craig, más rudo, más Jason Bourne, muy fiel a los nuevos tiempos. En el 2014 podrá celebrarse otra onomástica, los 60 años de la aparición de Casino Royale, la primera novela de Fleming sobre el agente secreto que conduce un Aston Martin, bebe champán Dom Perignon y prefiere el Martini agitado, nunca revuelto.

La guerra fría

Bond es un icono por detalles diferenciales de este tipo, por ser un personaje de la guerra fría que ha sabido evolucionar hacia otros derroteros dentro del género de espionaje y acción. En la configuración del mito hay otros elementos que han jugado un papel determinante: la calidad intrínseca de los villanos a los que se ha enfrentado (doctor No, el Ernst Stavro Blofeld que parodiaría Mike Myers en Austin Powers, Scaramanga, el jugador LeChiffre y, sobre todo, Auric Goldfinger) y el variado repertorio de las denominadas chicas Bond, primero simples reflejos de la misoginia del personaje, después personajes con entidad suficiente encarnados por actrices dispuestas a comerse el mundo: Ursula Andress, Daniela Bianchi, Honor Blackman, Jill St. John, Jane Seymour, Britt Ekland, Maud Adams, Halle Berry o Eva Green.

Las canciones y los psicodélicos títulos de crédito también han sofisticado al personaje, sobre todo en los tiempos de Connery, con auténticas gemas cantadas por Nancy Sinatra o Shirley Bassey. Y hasta la parodia ha tenido espacio: Woody Allen haciendo de Jimmy Bond en la versión de 1967 de Casino Royale, y Connery aceptando volver a protagonizar un filme de Bond titulado Nunca digas nunca jamás después de haber asegurado que nunca volvería a ser 007 en una pantalla.