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ÓBITO

El director japonés Koji Wakamatsu muere atropellado

EFE
TOKIO

El director de cine japonés Koji Wakamatsu falleció el pasado miércoles, a la edad de 76 años, en un hospital de Tokio, donde no logró recuperarse de las heridas que sufrió tras haber sido arrollado por un taxi en el barrio de Shinjuku el pasado 12 de octubre. El director, ganador del Oso de Oro de la Berlinale en 2008 a la mejor película asiática por United Red Army y del Festival de Cine Internacional de Tokio del 2007 por el mismo filme, era conocido por sus trabajos con alto contenido violento, erótico y político.

Wakamatsu debutó en el cine en 1963 con una película para adultos, Amai Wana (Dulce trampa), después de trabajar durante años como asistente de dirección para series de televisión. El erotismo y la violencia de sus películas, combinadas con un mensaje de crítica política, le llevaron a granjearse el respaldo del público juvenil relacionado con los movimientos estudiantiles de izquierdas en Japón.

Muchas obras de Wakamatsu, pionero del género conocido como el pinku eiga (películas niponas de contenido erótico en los años 60), estuvieron marcadas por polémica, como Taiji ga mitsuryô suru toki (Cuando el embrión es un cazador furtivo) de 1966, en la que narra la historia de una mujer torturada por un demente.

Wakamatsu empezó a recoger el elogio de la crítica a partir de la historia de un violador que plasmó en 1982 en la obra Mizuno nai puuru (Una piscina sin agua).

En la última edición del Festival de Sitges se ha podido ver su penúltima película, Caterpillar (Oruga, 2009) que narra la historia de un soldado japonés que regresa a casa tras haber perdido durante la segunda guerra mundial brazos y piernas.