09 ago 2020

Ir a contenido

Los dos vencedores del galardón literario mejor dotado

Mara Torres, la sorpresa

La periodista que presenta 'La 2 Noticias' se destapa como novelista con 'La vida imaginaria', que la ha coronado como finalista

ELENA HEVIA
BARCELONA

La sorpresa de la noche del Planeta se llama Mara Torres, que no acudió a la gala para ser testigo de la que considera «la imagen informativa de la semana»: Wert compartiendo mesa y mantel con Mas, ambos enrocados en sus posiciones.

No, la madrileña Torres de 37 años, el rostro de La 2 Noticias, que antes fue la voz en el nocturno y confesional programa radiofónico Hablar por hablar -ale hop- se ha destapado como finalista del premio Planeta por la novela La vida imaginaria, muy bien recompensada con 150.000 euros. Así que ahora tiene que ir respondiéndole a sus colegas si esto de haberse convertido en narradora es una manera de reinventarse frente a la crisis de un periodismo que anda haciendo aguas. «Estamos en una profunda transformación del sector. Lo único seguro es que el periodismo ha sido siempre un superviviente nato y acabará abriéndose paso en el futuro», afirma como para que quede claro que su intención no es abandonar un barco que no parece ofrecer seguridad.

Y es que Torres, que tiene en su haber dos libros de periodismo, Hablar por hablar, donde recogía historias de su programa, y Sin ti. Cuatro miradas desde la ausencia -con voluntad más literaria- no tiene claro si esta novela, su primera ficción pura y dura, es el principio de una posible carrera a lo Ángeles Caso. «Ahora mismo lo único que me planteo es la promoción de esta novela, algo que me encanta».

La vida imaginaria coloca los sentimientos heridos, el tan traído y llevado desamor, en el centro de una historia protagonizada por Fortunata Fortuna, que quizá por las influencias galdosianas de su nombre, va como «vaca sin cencerro» -que diría Almodóvar - tras haber sido abandonada por su amor. La novela cuenta el doloroso tránsito de Fortunata

-Nata para los amigos-, posterior a la separación, desde la desesperación hasta su reconstrucción, un proceso que Torres cuantifica más o menos en un año. «Eso es lo que dura un desamor, ¿no?». ¿Ha hurgado quizá en sus propias experiencias para recrear esa historia? «Nata no soy yo. Además me daba cuenta de que a medida que avanzaba la novela mi protagonista me iba llevando a lugares que yo desconocía».

Lo que no le falta, y más siendo finalista, es seguridad. Pero hizo un test previo: «Mientras escribía la novela se la di a leer a mis mejores amigas y todas ellas se identificaron con la protagonista». Su prueba del algodón alcanza incluso a algún hombre. «Un amigo me dijo: 'Nata soy yo'», asegura cuando se le pregunta si con tanto sentimiento revuelto va a tener más lectoras que lectores.

Siguiendo con el paralelismo galdosiano, la historia de Fortunata tiene también su trasfondo histórico que no es el Madrid de la Primera República y la Restauración, sino el Madrid de hace tres años «cuando la crisis aún no era tan feroz. Cuando la gente no mencionaba en público, por pudor o por elegancia, lo mal que iban las cosas».

Para la periodista, el reciente aumento del IVA en materia cultural enrarece más si cabe la situación. «No estoy en contra de lo que dijo el ministro Wert. Creo que la cultura es entretenimiento, pero en esto tiempos es más necesaria que nunca. Necesitamos buenas películas o que un concierto nos cargue de energía y nos haga olvidar lo duro de la realidad».

De momento, la realidad de Torres es su regreso a los informativos de La 2. Esta misma noche se la verá de nuevo en su puesto y dejará de ser noticia.