26 feb 2020

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El relato de Albert Sánchez Piñol de la "derrota apocalíptica" de 1714 llega a las librerías

"300 años después el problema no se ha resuelto", opina el autor de 'Victus'

ERNEST ALÓS / Barcelona

Siete años después de la publicación de su última novela, 'Pandora al Congo', Albert Sánchez Piñol ha presentado en la sede de la editorial La Campana su última novelaVictus: Barcelona 1714 , que el 10 de octubre llega a las librerías. Pero su intención de narrar la caída de Barcelona el 11 de septiembre de 1714 en más de 600 páginas viene aún de más atrás. Según Piñol, la "derrota apocalíptica" tras un año de sitio y el fin de las instituciones catalanas a manos de Felipe V es "una tragedia perfecta" que en cualquier otra cultura hubiese dado pie "a todo un género", como el western. "Entiendo que como sociedad demos la espalda al hecho bélico, pero no que suprimamos el hecho épico de nuestra historia", ha añadido.

EL PERIÓDICO publicará en su edición del 10 de octubre una entrevista con el autor sobre las claves de la novela, y la primera crítica sobre el libro.

Piñol ha optado por escribir la historia en castellano. "Escribí las primeras 100 páginas en catalán, y no tengo una respuesta exacta de por qué, pero no funcionaba", ha explicado. Quizá un motivo sea que el castellano le permitía "tomar distancia", no escribir "una novela catalana, en catalán y para catalanes", o que una de las fuente principales que han inspirado su texto, el cronista de la época Francesc de Castellví, escribió desde el exilio de Viena 5.000 páginas sobre los hechos en castellano. Aunque ahora encuentra también otras virtudes al uso de esta lengua (por Sant Jordi el libro estará traducido al catalán), más ligadas a la necesidad de hacer pedagogía del pasado de Catalunya. "Se edita en unas circunstancias muy especiales que yo no podía programar. por ejemplo, los que dicen que si somos independientes lo primero que haremos será suprimir el castellano tienen aquí una respuesta".

La otra elección de partida del autor es utilizar como narrador a un personaje histórico, Martí Zuviría, ayudante del general Villarroel (al que sitúa como gran héroe del sitio destacando su origen español), del que se sabe su existencia pero muy pocos datos concretos en cambio. "Los vacíos de la historia son el infierno del historiador y el paraíso del narrador", ha comentado. 

"El problema no se ha resuelto"

Según Sáncez Piñol, Catalunya sigue siendo lo que es gracias a que los barceloneses del siglo XVIII defendieron hasta el final los baluartes de la ciudad y fueron vencidos de forma sangrienta, en lugar de dejarse vencer más fácilmente: "Fue una derrota apocalíptica, una derrota militar e institucional, pero ha dejado un capital simbólico que hoy se puede expresar con orgullo (...) "El problema no se ha resuelto. Estos 300 años han sido un paréntesis".

A la hora de definir el episodio histórico, el antropólogo y escritor huye de las interpretaciones románticas y de aquellas que limitan el conflicto a una guerra sucesoria. De entrada, explica, "1714 fue el fruto de la 'rauxa'", de la presión popular sobre unas élites sociales tibias". Por ese motivo prima la "perspectiva popular de los hechos", con numerosos detalles extraídos de fuentes primarias.

En la presentación del libro, el catedrático de la UPF Joaquim Albareda, autor de una reciente historia de la guerra de sucesión en la editorial Crítica, ha dado el 'nihil obstat' historiográfico a la orientación del texto de Sánchez Piñol: "Fue el pueblo quien decidió defender sus libertades. No una cosa arcaica frente al absolutismo borbónico teóricamente moderno como algunos defiende; era más moderno políticamente hablando el constitucionalismo catalán".

Ante la duda de si los pasajes sobre el conflicto Catalunya-España recogidos en el libro reflejan la situación del siglo XVIII o más bien la actual, Sánchez  Piñol ha sostenido que "la catalanofobia no se inventa ahora". Y ha puesto como ejemplo un opúsculo borbónico de la época que cita en el libro casi textualmente.