Ideas

Arte de olvidar

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DOMINGO RÓDENAS

Puede ser exagerado decirlo así, pero si escasean los novelistas y poetas excelentes, más infrecuente es aún la excelencia entre los ensayistas. Quizá porque estos deben unir a la virtud narrativa y a la precisión verbal el don de observar, analizar y describir el mundo con ideas inmunes a clichés y cauces trillados. La creatividad literaria y la capacidad de examinar críticamente el entorno son frutos raros que no es fácil que broten del mismo árbol. Cuando eso pasa, escribir y pensar, estilo y reflexión, producen un gran efecto de felicidad estética e intelectual. Hay que aprovechar estas ocasiones.

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Eliot Weinberger brinda una de esas oportunidades en la antología de sus ensayos en Las cataratas (Duomo). Hace dos años, en Algo elemental (Atalanta), pudimos comprobar hasta qué punto la originalidad formal, la beligerancia moral y la sensibilidad poética se aliaban con una brillantez anonadante. De ese volumen se recupera aquí El vórtice, junto a textos que van de 1984 al 2011. En este arco de 27 años son pocos los temas que han escapado a la curiosidad de Weinberger, que ha separado su actividad como analista político de su obra estrictamente ensayística, en la que el desarrollo de un tema erudito (los tigres en la literatura o las reminiscencias del karma) deviene una fascinante constatación de nuestros desalentadores destino y naturaleza.

Algo ha aprendido Weinberger de Borges y de Octavio Paz, a los que ha traducido muy bien, y quizá también de Alfonso Reyes o de la erudición recreativa de Rafael Sánchez Ferlosio. Pero su manejo de los diversos saberes con la ligereza de un mago para conducirnos a la sorpresa es incomparable. Como muestra, basta leer el ensayo Las cataratas. El choque violento del esfuerzo humano por conocer y el empeño no menos humano por segregar a los diferentes explota en un horror que solo puede expresarse mediante recursos narrativos. Después de eso, uno desearía refugiarse en el ¿imaginario? Tratado sobre el arte de sentarse y olvidar que inventaría Weinberger en La estantería en la nube. Sí, mejor en la nube.