07 ago 2020

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La demencia senil lleva a García Márquez a abandonar la escritura

El estado de salud del premio Nobel ha sido anunciado en Cartagena de Indias por su hermano, Jaime

Pocas son las noticias en la que se puede traslucir los detalles de la vida privada de Gabriel García Márquez que a sus 85 años vive permanentemente alejado de los medios de comunicación. Desde que el premio Nobel superó un cáncer linfático, los rumores sobre el agravamiento de su enfermedad regresan cíclicamente, así como las especulaciones sobre la continuidad de su trabajo.

Ahora unas declaraciones del hermano del autor de 'Cien años de soledad', realizadas en Cartagena de Indias en ocasión de un encuentro con los expedicionarios de la Ruta Quetzal, certifican que aunque su estado de salud es bueno, ha perdido la memoria a causa de una demencia senil y por lo tanto ya no está en condiciones de escribir ninguna obra más, en especial la esperada segunda parte de su autobiografía 'Vivir para contarla' y tampoco su anunciada novela 'En agosto nos vemos', cuyo título y argumento se hizo público en el 2008. En el año 2009, la agente Carmen Balcells anunciaba en Chile que García Márquez había abandonado la escritura, aunque poco después el autor lo desmintiera, sin que por ello se acallaran los rumores sobre la debilidad de su memoria.

“En la familia todos tenemos demencia senil y él ya tiene estragos que se le adelantaron debido al cáncer que le puso en una situación cercana a la muerte. La quimioterapia le salvó la vida pero también acabó con muchas neuronas, muchas defensas y se le aceleró el proceso”, anunció Jaime García Márquez en declaraciones recogidas por EFE.

El hermano menor de García Márquez -se llevan 14 años- que abandonó su profesión de ingeniero para ponerse al frente de la Fundación Nuevo Periodismo que fundó Gabo en la ciudad de Cartagena de Indias, aseguró que el escritor mantiene “la alegría y el entusiasmo de siempre”. Jaime García Márquez explicó que la familia ha guardado celosamente hasta el momento las noticias de su salud porque aunque no haya nada grave que hacer público, forma parte de la vida privada del escritor “y él siempre ha intentado protegerla”.


“El hecho real es que hay muchos comentarios, algunos ciertos, pero en su mayor parte están llenos de morbo. A veces da la sensación de que quisieran que se muriera, como si su muerte fuera una gran noticia”.