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Apuntes

Los Tony evidencian la crisis de nuevos musicales

Josep Maria Pou

La gran noche del teatro en Nueva York (y en EEUU al completo) es la noche de la entrega de los Premios Tony, que siempre tiene lugar el primer domingo después del primer lunes de junio. Y así fue, una vez más, el pasado domingo. Al día siguiente no, porque no llegaban a tiempo, pero sí a los dos días, los periódicos españoles publicaban listas de ganadores, y alguno, incluso, se atrevía con un amplio reportaje. Es de agradecer. Se da por descontado que el interés por los Tony en este país no es el mismo que el que despiertan los Oscar, y ello por razones obvias. Aún así, sé de muchos y muy buenos aficionados que -internet mediante- siguieron la ceremonia hasta las claras del alba. (Hubo un tiempo, por increíble que parezca, que TVE retransmitió la noche de los Tony. Fue un breve tiempo de apenas un par de años, pero fue. Y es hora de agradecérselo al ya fallecido Fernando Moreno, maestro de productores, que hizo lo imposible para conseguirlo).

La gala de entrega de los Tony es, me atrevo a decirlo, un espectáculo muy superior al de los Oscar. En apenas tres horas, que se hacen cortísimas, se pueden ver los mejores momentos de las obras de teatro nominadas y algunos de los mejores números musicales del Broadway de ahora mismo. Más las sorpresas que, afortunadamente, se cuelan año tras año. Que son muchas y golosas.

Y luego, lógicamente, están los premiados. La lista es larga. Pero quiero centrarme en los musicales, porque es lo que más seguidores tiene entre nosotros y porque creo que este año ha confirmado el inicio de un declive que se venía anunciando. En lo tocante a musicales, hay dos categorías: los de nuevo cuño y las reposiciones. Pues bien, este año la de los nuevos (que es la que marca tendencia) olía a recalentado, a esto es lo que hay y toca conformarse. Once (el ganador),  Newsies y Leap of Faith son adaptaciones de películas, simpáticas, sí, resultonas, también, pero muy menores, y Nice work if you can get it recopila muy buenas canciones de Gershwin al servicio de un libreto con poco o ningún interés. En general, escasa novedad, escaso riesgo, escasa inspiración. Me fijo ahora en el apartado de mejor reposición y se me hace la boca agua: FolliesEvitaPorgy and Bess (el ganador) y Jesus Christ Superstar, todos ellos con más de 40 años a cuestas y llenando teatros a diario.

¿Ocurrirá lo mismo con los estrenados este año?  Me callo mi respuesta e invito a la reflexión.

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