FESTIVAL DE CANNES

La magia de Wes Anderson

La tragicomedia 'Moonrise Kingdom' brilla en la inauguración del certamen

Bill Murray, uno de los actores de ’Moonrise Kingdom’, posa con una minicámara, ayer, en Cannes.

Bill Murray, uno de los actores de ’Moonrise Kingdom’, posa con una minicámara, ayer, en Cannes. / AP / JOEL RYAN

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NANDO SALVÀ

Ser película inaugural en el festival de Cannes es una misión delicada. La escogida goza de una exposición mediática privilegiada, pero a cambio acepta ser severamente escrutada por millares de festivaleros ávidos e intolerantes, para quienes una apertura decepcionante se convierte automáticamente en un mal augurio.

En todo caso, si en efectoMoonrise Kingdomresulta ser profética, nos esperan 11 maravillosas jornadas de cine. En ella, el director Wes Anderson se adentra en el paraíso perdido de la América todavía inocente y próspera de los años 60 para recrear la virulenta embriaguez del primer amor. «La película se basa no en mis recuerdos de infancia, sino en recuerdos de la infancia que me gustaría haber tenido», explicó el director ayer sobre la película, la séptima de su carrera, que llega a España el próximo 15 de junio.

Dado que hasta ahora los héroes adultos del cine de Anderson solían comportarse como chiquillos, era de esperar que tarde o temprano contara una historia de niños: dos mocosos de 12 años que un día deciden encontrarse al amanecer y huir a través de mares, bosques y acantilados, mientras los acechan una tropa deboy scouts,los servicios sociales y todas las neurosis del mundo adulto. Mientras huyen de la tristeza resignada de sus padres, mientras buscan una suerte de intimidad mágica, la amenazadora meteorología que se cierne sobre ellos deja claro que su improvisado Edén no puede durar. Y esa certeza aporta a esta bellísima y jovial historia de amor una irresistible melancolía que ya existía en sus obras previas pero que quizá nunca antes resultó tan lacerante.

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COMPOSICIONES GEOMÉTRICAS/ Y es que, como narrador, Anderson no deja de expandirse. Aquí perfecciona aún más su talento para la puesta en escena, convirtiendo los precisos movimientos de cámara, las composiciones simétricas y la endiablada construcción narrativa en una sinfonía íntima y a la vez majestuosa. Asimismo, orquesta un extenso catálogo de personajes tragicómicos que, poco a poco, transportan la historia hacia un clímax jadeante y atronador que la sitúa entre elcartoony el cine de catástrofes. Entre los actores que les dan vida destacan Bruce Willis, Bill Murray, Edward Norton y Tilda Swinton, que ayer en Cannes acompañaron a Anderson.

Es el método habitual del director tejano. Y es queMoonrise Kingdom es una película genuinamente suya, también en lo temático --es en parte un relato iniciático, comoAcademia Rushmore;en parte novela salingeriana, comoLos Tenenbaums. Una familia de genios;en parte aventura pastoral, Life aquatic; en parte cuento de hadas, como Fantástico Mr. Fox- y, sobre todo, por su obsesiva atención al formalismo orfebre, al detalle vintage.Pero, lejos de convertir su universo en una anquilosada fórmula, de quedar atrapado en él, Anderson lo ha expandido en un ejercicio de libertad creativa total.