30 nov 2020

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SOLEDAD PUéRTOLAS, JOSÉ MARÍA MERINO Y ANDRÉS AMORÓS ENCABEZAN LA INICIATIVA

Luz nueva para los clásicos

Castalia recluta a narradores para relanzar su colección 'Odres nuevos'

ELENA HEVIA
BARCELONA

La idea no es nueva. Castalia, la vieja editorial que acoge los grandes clásicos de la literatura española, ya la abordó en los años 50: trasladar al moderno castellano las grandes obras de la literatura medieval, de difícil acceso para un público amplio. Así nació la colección Odres nuevos -siguiendo una cita de Marcelino Menéndez Pelayo, sobre la idea de verter «vino añejo en odres nuevos». Este tipo de libros no suele aparecer en la lista de los más vendidos pero se ha ido haciendo un hueco en las bibliotecas de estudiantes y de lectores inquietos.

La reactualización se inspira en el gran éxito cosechado en esa colección por la versión que Pedro Salinas hizo del Cantar de Mío Cid. Se trataba ahora de abordar clásicos renacentistas, una selección realizada por el catedrático de literatura Andrés Amorós, y que, a diferencia de la etapa anterior, se encargase la labor a narradores reconocidos. Los tres primeros títulos de la nueva etapa son La Celestina, versionada por Soledad Puértolas, Los naufragios de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, en adaptación de José María Merino y los Entremeses de Cervantes, abordados por el propio Amorós.

Puértolas confiesa sin ruborizarse que en el pasado no llevó «muy lejos» sus intentos de lectura de La Celestina en sus estudios de literatura española. Ha sido ahora con esta comprensiva reescritura, y en un ejercicio similar a la renovación que aportan las traducciones modernas de clásicos ingleses o franceses, cuando realmente ha disfrutado de la lectura. Resolver con elegancia y creatividad cada una de las frases le  ha supuesto una suerte de sudoku.  «Después de obtener ese nuevo conocimiento me molestaba que La Celestina quedase solo en un reducto para especialistas».

En concreto, la versión, amén de su legibilidad, arroja luz a aspectos que históricamente siguen siendo un enigma para el lector moderno: ¿Por qué los amores de Calisto y Melibea son realmente imposibles? Puértolas sostiene que el motivo es social y que es el padre de Melibea quien no acepta el origen de Calisto. La Celestina es una obra desmesurada, demasiado larga como para ser representada en su integridad y de una gran complejidad «pues es a la vez cómica, dramática, erudita y popular». La versión, según Puertolas, ofrece una sorpresa inesperada: la modernidad. «Al tratarse de una obra de teatro con diálogos y sin contexto resulta más cercana al lector de hoy que debe recomponer ese mundo. Es más moderna que, por ejemplo, La Regenta de Clarín, quien como autor lo sabe todo de su personaje y trasmite una visión mucho más redonda del mismo».

DEBILIDAD POR CERVANTES / A Andrés Amorós su versión de los Entremeses no le ha dado tanto trabajo porque Cervantes -un siglo posterior a Fernando de Rojas, autor de La Celestina- es el fundador del castellano literario y poco retoque necesitaba. Estos entremeses son una debilidad confesa de Amorós, exdirector de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que en su día se estrenó en el cargo con un montaje de los mismos dirigido por Joan Font de Comediants. Recuerda Amorós que la primera representación de La Barraca, el teatro itinerante de García Lorca, fue precisamente un programa con tres de estas obras breves.

Además de las ocho piezas publicadas por Cervantes, la edición recoge dos atribuidas, Los habladores El hospital de los podridos que «se cuentan entre lo más cómico del teatro español». A Amorós, que ya abordó el libreto de la ópera Don Quijote de Cristóbal Halffter con un espíritu abierto trufando el texto del clásico español con citas de Dostoievski y Kafka, no le preocupan las críticas de los puristas: «Cervantes es el más moderno de los escritores. Él se anticipó a muchas de las  técnicas contemporáneas y tiene una ilimitada comprensión de lo  humano».