Los protagonistas de la diada

De Mortadelo a la 'simiocracia'

Francisco Ibáñez, ayer con una lectora.

Francisco Ibáñez, ayer con una lectora. / JOAN CORTADELLAS

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TEXTOS: NATÀLIA FARRÉ Y A. ABELLA

Como no podía ser de otra manera, y menos este año, con Mortadelo y Filemón hablando en catalán en su nuevo álbum (Londres 2012, Ediciones B), el veteranísimo Francisco Ibáñez volvió a cosechar ayer quilométricas colas de fans. Pero no fue el único dibujante de cómic que ayer se puso las botas. El joven Aleix Saló, quien tras dar la campanada hace un año conEspañistánse ha ganado un merecido público con su satírico análisis de la crisisSimiocracia,fue previsor: Del bolsillo delantero de la camisa asomaban seis rotuladores negros.

También con rotulador negro firmó Ibáñez, aunque quizá sería más exacto decir dibujó, pues el autor de la factoría Bruguera no se limitó a poner dedicatorias sino que cada uno de sus fans se llevó un dibujo como regalo. «Antes lo hacía solo a veces, pero me di cuenta de que era lo que más gustaba a mis lectores, así que ahora prefiero firmar 20 ejemplares menos pero a todos les hago un dibujo», explica.

Y así, con un Mortadelo disfrazado de caracol, foca, araña o flor, el maestro de la historieta fue complaciendo a todos los que hacían cola, amantes de los dos agentes de la TIA de «todas las edades y condiciones», según su autor, como las tres generaciones de mujeres que esperaron pacientemente su turno en la plaza de Catalunya: Julia, de siete años, su madre y su abuela. Y ante tanta firma, ¿se cansa Ibáñez? «Sí, pero más jodido sería no tener público», sentencia el dibujante.

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Un simio tras otro: la mano de Aleix Saló no consigue tregua mientras dibuja su característico monigote deSimiocracia(Debolsillo) en cada dedicatoria. «A ti te vi el año pasado», le dice el dibujante de Ripollet a un lector. ¿Y se acuerda de su cara cuando le firmóEspañistán? «Es que el año pasado tampoco eran muchos», confiesa un humilde Saló, feliz de que por fin «a los dibujantes de cómic se les trate como autores» y del «ritmo brutal» de la sesión de firmas de ayer en Rambla Catalunya.

«Intento hacer un registro popular porque siempre es más accesible», dice. Algo que no le pasa por alto a otro lector, fascinado por cómo el cómic es «una forma sencilla de aprender cómo está todo». «Sí, pero también de reírse un poco, porque con lo mal que está todo...», apostilla el dibujante de Ripollet. Otro incondicional: su peluquero. Para el «más dichararero» cambia el simio por una caricatura suya con unas tijeras en la mano. ¿Cosa de la profesión o guiño a los recortes?