Faltan cuatro días para la fiesta del libro

103 años de experiencia

Moisès Broggi desgrana 'Sobre el camí de la vida', que ofrece EL PERIÓDICO por Sant Jordi

El doctor Moisès Broggi, ayer, en el despacho de su domicilio del barrio del Putxet.

El doctor Moisès Broggi, ayer, en el despacho de su domicilio del barrio del Putxet. / ALBERT BERTRAN

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   ELENA HEVIA / Barcelona

Apenas sale de casa, esa casa encaramada en una ladera del Putxet, donde el doctor Moisès Broggi ha cimentado una familia de siete hijos, once nietos y diez bisnietos. «Creo que tenemos un ángel protector. No es normal no haber tenido una sola pérdida en una familia de 30 miembros». Empezando por el patriarca que a sus 103 años recibe él mismo a los periodistas sin la menor ayuda. Angelina, su mujer, diez años más joven, no anda muy bien de salud y al doctor Broggi se le acentúan aún más las arrugas en la cara cuando la menciona. Es el único atisbo de autocompasión de este cirujano que con 93 años inició una carrera literaria y el pasado otoño publicó el exitoso libroSobre el camí de la vida (Ediciones B), una conversación con uno de sus nietos, Carles Brasó, que EL PERIÓDICO ofrecerá a sus lectores a partir del sábado 21 y hasta el día 29 al precio de 3,95 euros conjuntamente con el diario.

En el libro, el cirujano ha desgranado sus ideas sobre la crisis actual, la política, el conocimiento y la vida aportando a los más jóvenes su contrastada experiencia, en un ejercicio paralelo al del nonagenario Stéphane Hessel, pero en clave másnostrada. Lamenta también la ausencia de su nieto, experto en cultura China, que hace dos días se marchó a Shangái. Pero para hablar de sus ideas, rodeado de sus libros y de muchos objetos queridos -una foto en la que aparece con Einstein- de su despacho no parece necesitar a nadie.

La crisis no ha tomado desprevenido a este hombre que ya vivió el histórico crack económico mundial cuando tenía 21 años en 1929. «Esta crisis es muy grave pero también es muy parecida a la de mi juventud. Entonces se creó un malestar social tremendo que se solucionó con los estallidos totalitarios, aquí y en todo el mundo. Y ahí se situaron Hitler, Stalin y Franco. Por suerte, la capacidad de destrucción durante el siglo XX alcanzó tal perfección que por fin nos hemos dado cuenta de que corremos el riesgo de destruir el mundo». Y ahí aparece el pacifista, el médico que en su día integró la Sociedad de Médicos contra la Guerra Nuclear que obtuvo el premio Nobel en 1985.

Integrante de las listas deReagrupament, de vocación independentista, Broggi asegura no confíar en los políticos al 100%: «Los políticos deben existir, se necesitan para establecer las normas. Pero a su vez, creo que los políticos deberían tener un visión más amplia y dejarse de egoismos». Y recoge la receta soberanista que practicaron en su día las desavenidas Noruega y Suecia, «separándose amistosamente». Algo que, está convencido, tardará mucho en ocurrir .

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Buena parte del libro, la dedica Broggi a hablar de sus inquietudes espirituales. «Las personas nos ajustamos a unas fases, las estaciones tienen un ciclo y los astros se mueven de forma regular y constante. Eso solo puede entenderse si hay una forma inteligente que lo dirige todo. Dios es una de las cosas más importantes que ha ideado el ser humano». Es consciente de que ese discurso no calará hoy en los jóvenes -«demasiado materialistas , demasiado preocupados por el cuerpo y el sexo, lo sé porque yo también era así»- como no habría calado en él a los 20 años cuando diseccionaba cadáveres buscando una respuesta puramente médica. «En el pasado siglo creíamos que la ciencia iba da darnos todas las respuestas, pero no ha sido así».

INDIGNADOS / Ha visto llenarse la plaza de Catalunya de jóvenes indignados, los ha visto en televisión y comprende sus quejas y su lucha. «Es verdad que las circunstancias estimulan la irritación, pero haber vivido mucho te enseña a ver que las cosas no duran para siempre. El camino a seguir debe ser firme, respetuoso y también espiritual. ¿Por qué no? ».