29 may 2020

Ir a contenido

EMERGENTES

El pianista prodigio y el flautista libre

ROGER ROCA
BARCELONA

Se conocieron estudiando jazz en la Escola Superior de Música de Catalunya (Esmuc). Marco Mezquida (Maó, 1987) era el pianista prodigioso, el músico del que todos hablaban, y Pablo Selnik (Barcelona, 1983), el flautista que iba por libre. «Pablo no tocaba con alumnos, volaba más alto», recuerda Mezquida. Solo al final de la carrera se dieron cuenta de que estaban destinados a entenderse. Porque no querían ser músicos de jazz. Querían ser músicos, sin más. «Quizá fuimos un poco altivos con los demás compañeros», reconoce el pianista, «pero es que no nos interesaba ser buenos en un estilo, sino ser nosotros mismos».

Comparten gustos amplios y una facilidad asombrosa en sus respectivos instrumentos. Les separan, en cambio, sus trayectorias. Desde que llegó a Barcelona, en el 2005 con 18 años, a Mezquida le llaman constantemente y ya ha participado en 15 grabaciones. Selnik, nacido en Barcelona de padres argentinos, ha encontrado menos facilidades. Ni su instrumento, la flauta travesera, ni su fuerte personalidad como compositor, encajan fácilmente en grupos de género.

MÁS ALLÁ DE LOS GÉNEROS / Y así se explica Miscelànea num. 2, que tiene tanto de jazz como de música contemporánea, a ratos lírico, por momentos tormentoso, y apunta más allá de los géneros musicales sobre los que está construido. Quieren hacer la suya pero se reconocen en la actitud de músicos locales más veteranos, como el pianista Sergi Sirvent. «Cuando le veo tocar, me doy cuenta de que nuestra búsqueda es la buena. No imitar, no idolatrar». Algo está cambiando en el jazz de Barcelona.