LA ÚLTIMA JORNADA DE LA SEMANA BCNEGRA

Ofensiva escandinava

Tres autores nórdicos confirman el compromiso con la denuncia social

El dúo sueco formado por el periodista Anders Roslund (izquierda) y el exconvicto Borge Hellström, el viernes.

El dúo sueco formado por el periodista Anders Roslund (izquierda) y el exconvicto Borge Hellström, el viernes. / FRANCESC CASALS

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ANNA ABELLA
BARCELONA

Pese al frío, la cosecha negra nórdica no deja de dar frutos. En la semana BCNegra que ayer se cerró sus abanderados vuelven a mostrar que son maestros en reflejar los problemas más oscuros de una sociedad que hasta hace poco creíamos idílica y denuncian el abuso de poder, ya sea de policías, políticos o jueces o dentro de la familia. El tema no es nuevo -en la memoria queda Stieg Larsson- pero la realidad escandinava es una mina tan inagotable como el compromiso de sus autores.

SUECIA Criminales infiltrados y abuso policial

Del caso más flagrante es culpable un tándem sueco: el periodista Anders Roslund (1961) y Borge Hellström (1957), quien de joven cumplió un año de prisión por temas de drogas. En Tres segundos (RBA / La Magrana), a través del brillante personaje de Piet Hoffman, un infiltrado que supera en protagonismo al policía de la serie, Ewert Grens, radiografían en 600 páginas de impecable tensión el submundo carcelario y la escalada de las mafias del Este en los países nórdicos. «Tras caer el Muro de Berlín, los países nórdicos eran objetivos fáciles porque no estaban acostumbrados al crimen organizado, al que hoy se suman grupos de jóvenes delincuentes inmigrantes. Escribir de ello es una forma de hacer frente al problema», explica Roslund.

Sin dar tregua, destrozan la confianza en un sistema donde policías y políticos se protegen las espaldas echando mano del «asesinato legítimo». «En Suecia está prohibido usar a civiles criminales como infiltrados pero como las autoridades saben que es la única manera de llegar al corazón del crimen organizado los utilizan aunque nieguen que lo hacen. El problema -denuncian- es que si el infiltrado es descubierto, lo abandonan a su suerte y eso significa su sentencia de muerte. Hemos conocido directamente varios casos: uno fue asesinado, otro tuvo que huir a Suramérica y cambiar de identidad. Cuando ya no son necesarios los tratan como basura». «Son gente que arriesga su vida por un salario muy bajo que nunca queda registrado», apunta Hellström.

Ambos novelistas se conocieron en 1997 al elaborar un reportaje sobre la organización KRIS para la reinserción de delincuentes que fundó Hellström. Él no olvida su pasado y se responde a sí mismo a la pregunta de por qué era violento. «Si eres drogadicto, necesitas dinero y lo robas y golpeas a la gente. La droga es ahí el problema. Yo de niño sufrí abusos sexuales por un desconocido y ese trauma me hizo ser violento. Como tenía miedo de la gente era mi forma de mantenerlos a raya. Siempre hay una razón para cometer un crimen».

DINAMARCA Sectas religiosas y odio al inmigrante

«Mis libros siempre hablan de un mal uso del poder», afirma el danés Jussi Adler-Olsen (1950), que en El mensaje que llegó en una botella (Maeva) penetra en el hermético mundo de las sectas. «Hablo de comunidades religiosas porque son sistemas cerrados que me permitían explicar cómo padres y maridos usan incorrectamente el poder sobre hijos y esposas». Coordinador del Movimiento por la Paz danés, opina que «la gente está demasiado acostumbrada a ver la violencia, en internet, el cine...» y hay que luchar contra esa indiferencia. «Intento enseñar cómo en los últimos 10 años el fascismo y el odio a los inmigrantes ha penetrado con fuerza en Dinamarca, donde tenemos un 10% de inmigrantes. La gente los rehuye cuando debería acercarse y dialogar». De ahí el protagonismo, junto a su cansado e irónico policía Carl Mørck, de su asistente sirio Assad, misterioso y eficaz, un «Sancho Panza», cuya «mente, como la de muchos inmigrantes, oculta cosas terribles de su pasado».

Creció en el psiquiátrico donde su padre era médico. «Allí conocí a personas muy extrañas, aprendí de ellas y aprendí a amarlas. Tenían problemas mentales pero eran muy cariñosos conmigo. Me enseñaron cuán dura puede ser la vida. No era peligroso. Los asesinos que conocí estaban afligidos y lamentaban sus crímenes. Vi que el bien y el mal pueden convivir en una misma persona».

NORUEGA Infancia desprotegida y mafias del Este

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Con Los círculos de la muerte (Alba), su debut en España, el noruego Gunnar Staalesen (1947) refleja la impotencia del sistema de protección a la infancia, donde su detective Varg Veum trabajó durante años, para garantizar el futuro de hijos de drogadictos y maltratadores. «La forma en que una sociedad trata a sus hijos dice mucho de ella», asegura. Muestra también cuán fácil es condenar a un inocente, como le ocurre al joven de su libro, y evoca un caso real de 1839: «Un chico confesó haber asesinado a un vendedor de caballos y aunque el cadáver nunca apareció cumplió 42 años de prisión. Sin cuerpo del delito, hoy cualquier abogado le habría sacado de la cárcel».

Staalesen celebra el boom de la novela negra nórdica y, aunque admite que sus historias contribuyen a ello, lamenta que dé «una imagen oscura» de una sociedad donde, excepto casos como el del asesino de Oslo, «en realidad la vida es tranquila y nada peligrosa». Eso sí, en su novela, con una trama ligada al contrabando de alcohol y drogas, sigue «la evolución de la delincuencia escandinava a lo largo de medio siglo».